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A pesar de ser víctima de las ##filtraciones, Game of Thrones presentó el cuarto episodio de esta séptima temporada y ante tal situación, pacientemente supimos esperar al domingo para el ver este capítulo como se debe.

Iniciamos con Jaime Lannister y sus hombres, a las afueras de High Garden, rumbo a King’s Landing con el oro de los Tyrell que saldaría su deuda con el Banco de Hierro, como los buenos Lannister que son. Pero aún no tenían idea de los que les esperaba más adelante. Y, precisamente hablando de deudas, Bronn le recuerda a Jaime que le debe un castillo y considera que High Garden es el que más le gusta. A lo que le responde que no lo ha olvidado, pero no es el momento de andar tomando posesión de ningún castillo, pues están en plena guerra, Bronn.

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En Dragonstone, Jon tiene un grato descubrimiento. Encontró mucho más de lo que esperaba de cueva de Dragonglass. Además de unas antiguas pinturas rupestres, que datan de los tiempos en que los primeros hombres y los niños de árbol cohabitaban el mundo, lo que le hace saber a Daenerys, con la intención de que crea que el peligro es real es inminente. Ante esto, Daenerys no baja la guardia y le insiste a Jon que se arrodille, pero él no cede, para brindarle su completa ayuda. Respuesta que no la deja muy contenta, además comienza a sentirse frustrada por la complicada situación en que se encuentra. Aún está en un plan algo trepado.

En el mismo lugar, más adelante, Jon y Sir. Davos conversan con Missandei acerca de la lealtad, respeto y admiración que siente hacia Daenerys, y les hace saber que en verdad confía en ellas por que realizó buenas acciones en Essos y que realizó acciones nobles que no se habían visto allá.

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Y sabe que en verdad es buena. En ese momento, se ve llegando una embarcación de los Greyjoy, donde va Theon abordo.

En la playa, tras el primer encuentro después de seis temporadas, Jon le hacer saber que solamente le perdona la vida por haber ayudado a Sansa a escapar de Ramsey, de su propia casa, Winterfell. Va en busca de Daenerys para que la ayude a rescatar a su hermana, pero en ese momento ella no está, salió con su ejército y un dragón.

Desde el #tronodehierro, Cersei da por ganada ya la guerra por este par de batallas y promete que en cuanto llegue el oro, saldarán su deuda con el Banco de Hierro, cosa que al parecer cumple. Situación nueva, le informan, para esta institución de que una deuda de tales magnitudes fuera sea saldada en tan breve plazo, claro en el momento de tener el oro.

En el Norte, una vez más nos encontramos con el, ¿por qué sigues vivo, dude?, Littlefinger conversando con Bran, intentando sacar algo (como siempre) regalándole la daga de acero valyrio, con la que, después de su “caída”, intentaron asesinarlo.

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Ante esto, Bran se encuentra más que despreocupado y sólo escuchar por educación, pues sabe todo y, al final, simplemente le replica que “el caos es una escalera”, palabras exactas que alguna vez le dijo a Varys, en la tercera temporada.

Mientras él sale, llega Meera a despedirse, pues regresa a casa, terminó la misión. Pero él se despide, como siempre, muy fríamente y solamente le agradece, a lo que Meera le recuerda que su hermano, su lobo Summer, Hoddor, murieron por él.

Otro de los momentos más esperados se concretó

La familia Stark se reúne después de seis años. Ni ellos se reconocen. Así, vemos la llegada de Arya, como siempre, en la puerta no la dejan entrar porque no creen que quien dice ser, pero logra escabullirse de la seguridad, hacia la figura de su padre Ned, a donde va Sansa a encontrarla. En ese encuentro Arya le comenta sobre su lista, pero Sansa no le toma importancia. Al encontrarse con Bran en el viejo árbol Arciano, una vez más es frío y poco afectuoso, él solo le regala la daga, ya que ella le puede sacar más provecho que él.

De regreso al castillo, tenemos una magnífica escena en donde Arya se “entrena” con Brienne de Tarth, con una elegante técnica. Ante esto, Sansa está como preguntándose quién le cambió a sus hermanos. Ahora son extraordinarios: Bran, es el cuervo de los tres ojos; Arya, es una guerrara “asesina”; y Jon fue Lord Commander, y ahora es Rey del Norte; y ella, sigue siendo Sansa. Ya que quiero creer que ya con los tres Stark en casa, quizá por fin se termine la influencia de Littlefinger (que no sé por qué no lo han matado, pues es un inútil en batalla).

Para finalizar, nos encontramos de vuelta con Jaime, en camino a King’s Landing pero en ese momento son interceptado por una horda de Dothraki y Daenerys en el lomo de Drogon, convirtiendo el campo de batallas en cenizas.

La batalla fue encarnizada, atroz, violenta, magnífica; además de la presencia de un dragón. Y como esto es una guerra, los estaban preparados para esas situaciones y consigo traían la ballesta gigante que, heroicamente y sorpresivamente, fue disparada por Bronn, que por primera vez hace algo sin algo de por medio. Pero con eso, solamente hace enojar más a la bestia y destruye todo lo que está a su alrededor. Jaime al ver la situación, creo que es buena idea asesinar por la espalda a Daenerys, porque #matareyes, ante su dragón. Mala idea. Por fortuna, al final es salvado por Bronn, aparentemente, de ser incinerado, pero no de hundirse en el lago.

Este capítulo nos recuerda que estamos viviendo la guerra y que cualquier cosa puede suceder. Donde las atrocidades y lo más bajo de los seres humanos se muestra claramente, inmerso en un mundo fantástico donde son posibles los dragones, como en los cuentos a los que nos acostumbraron de niños. Estamos ya casi al final de la penúltima temporada de una de las series más intensas y mejor realizadas, a nivel de producción, de todos los tiempos. #GameOfThrones #SERIES