El protagonista de la historia no ha llegado de otro planeta, no es verde, ni tiene antenas, pero sí unos amables ojos rasgados y un inmenso corazónXiong Shuihua vio la luz en Xiongkeng, una pequeña aldea de la ciudad de Xinyu, situada al sur de China. La extrema pobreza de aquella localidad hizo que su infancia se rodeara de miseria. Se vivía en cabañas con escasas comodidades y a las que se accedía por caminos llenos de lodo. A pesar de los escasos recursos con los que contaban los habitantes, tanto Xiong, como su familia, recibían la incondicional ayuda y estímulo de muchos de sus convecinos. Un buen día, quiso labrarse un futuro lejos de aquellas tierras y abandonó la aldea.

Años más tarde, Xiong había conseguido una inmensa fortuna en el negocio de la construcción y la metalurgia. A pesar de los años transcurridos desde su partida, Xiong jamás olvidó a aquellas gentes que le animaron en su empeño. A su regreso a la aldea, tras cincuenta años de ausencia, lo halló en similares condiciones de pobreza. Aquello le estimuló aún más para llevar a cabo el proyecto que traía en mente.

Xiong, que había vuelto a sus raíces, junto a aquellos que lo habían visto crecer, se sentía tan agradecido por el apoyo recibido en la niñez, que quiso compartir su fortuna del modo más altruista. Con una inversión de más de 6 millones de dólares, derribó las cabañas y convirtió la zona en un suntuoso barrio donde fueron levantadas viviendas de lujo para que, más de noventa familias, las disfrutaran sin coste alguno. Respecto a las familias a las que él se sentía más vinculado, hoy en día, disfrutan en propiedad, las viviendas que, en agradecimiento, les ofreció Xiong.

Por su parte, los ancianos más desfavorecidos de la aldea, siguen recibiendo tres comidas diarias, a cargo de este compadre agradecido. Alguien que actúa así y reconoce que: "ha ganado tanto dinero que no sabría cómo gastarlo", sin duda, no es de este planeta. A ver si cunde el ejemplo y unos cuantos se rascan los bolsillos y suelta lo que tan siquiera les pertenece. #Solidaridad