Todo ser humano tiene una pasión algo que le da sentido a su vida, puede ser pasión por el deporte, la política, la religión, la actuación, el periodismo, la vida esta llena de pasiones, todos tenemos pasiones diferentes y no a todos nos apasionan las mismas cosas.

Qué grandioso es sentirse apasionado, algo que nos da la alegría de levantarnos cada mañana con actitud, gratitud y entusiasmo por el día que nos toca, una pasión no depende de las circunstancias, depende de nosotros los apasionados que le damos vida, levantamos vuelo en nuestros sueños y esperanzas, no deberíamos desfallecer en eso, sino seguir adelante siempre, para el apasionado, su pasión es la mejor de todas.

Una vez escuché a un hombre mayor decir que su pasión era el metegol, un juego de mesa con jugadores de fútbol de metal, y una pelotita que rodaba de un lado al otro atravesando el campo de este juego apasionado que el hombre describía, escucharlo hablar era maravilloso, relataba los distintos tipos de metegoles, los materiales, los jugadores, los arcos, los compañeros con los que se juntaba a jugar, verdaderos profesionales que llevaban sus propias manijas para agarrar los volantes de los jugadores, cobrando vida en la historia de este señor, emocionaba escucharlo, se emocionaba al hablar de sus grandes éxitos y trofeos. Tantos años de pasión que había recorrido desde su niñez, y ya mayor seguía con el más grande de los entusiasmos... seguía siendo un niño cuando llegaba la hora de reunirse con sus amigos, dejaba todo y salia corriendo al lugar que seguía alimentando su ilusión.

Pero qué pasa cuando esa pasión se apaga, cuando se le ofreció mucho tiempo y esfuerzo, dedicación, esmero. Después de un tiempo prolongado nos damos cuenta de que no se llegó a la meta esperada...¿y cuál es la meta esperada?, ser acaso mejor que los demás, decir, ¡yo soy más apasionado y comprometido que ustedes!, competimos, queremos ser más veloces, los que más nos destacamos, ser los primeros siempre, los que mejor escribimos o jugamos, y entonces, sino logramos lo que pensábamos, nos frustramos y dejamos que se apague la pasión, ¿de que nos sirvió entonces ser apasionados?, no dejemos entonces que el estereotipo humano de brillar más que los demás, nos frustre en nuestra pasión, sigamos siendo siempre los mismos, no cambiemos nuestro fuego apasionado, disfrutemos, seamos como niños, alegrándonos solo por ser parte. #Educación