Uno de las imágenes más icónicas de la ciencia ficción urbana (la que no tiene lugar en naves espaciales o selvas extraterrestres) es el transporte de personas en altura. Esto puede tener muchas formas. Desde coches volantes como los que podíamos ver en el Nueva York de "El quinto elemento" hasta raíles elevados decenas de metros sobre el nivel del suelo. Un caso muy particular es el de la Tierra que podemos presenciar al inicio de la saga de la fundación en la que los pasajeros viajan en pasarelas móviles de diferentes velocidades sin vehículo ninguno y en múltiples alturas.

De todos estos vehículos el más plausible, entre otras cosas porque no está muy lejos de algunos vehículos actualmente en activo, sería el tren con vía elevada. Algunas ciudades ya lo han implantado, algunas con excelentes resultados, pero otras se resisten a ello.

Muchos alegan en contra de este tipo de vehículos que resultan de difícil acceso para cualquier discapacitado, especialmente aquellos con movilidad reducida. Sin embargo para este problema en particular existe la posibilidad de incluir en el diseño ascensores en cada estación que permitan un acceso fácil y también la inclusión de rampas que ayuden al acceso al propio tren. Yo vivo en una ciudad en la que el autobús tiene la principal estación completamente subterránea y nunca ha habido ningún problema para que un pasajero pudiera llegar a su autobús por poca movilidad que tuviera. Además, por definición el metro tiene un acceso difícil, porque las escaleras son inevitables en estos casos y sin embargo nadie alega que no se construyan líneas de metro porque sea difícil llegar a la vía en silla de ruedas. Como ya dije es tan fácil como poner un ascensor.

La otra gran pega sería que, en caso de avería o accidente, la vía estaría varios metros sobre el suelo, con lo que sería difícil evacuar a la gente. Sin embargo de nuevo la solución está en el diseño, en este caso en la inclusión en el propio tren de un sistema como el de los aviones que permita desplegar una rampa por la que los pasajeros puedan descender en caso de avería.

A cambio de estas necesidades obtendríamos un servicio de transporte económico, que extraería parte del tráfico de las ciudades y que incluso podría reducir las emisiones. Además se podría ahorrar en inversión, pues es más fácil construir una vía de tren elevada que subterránea.