Las humildes cabinas de teléfono público de la ciudad de Nueva York están recibiendo una actualización tecnológica del siglo XXI, y de esta manera tener un uso más útil. Desde la llegada y popularización de los teléfonos móvil (prácticamente todo el mundo dispone de  un dispositivo móvil), las cabinas telefónicas poco a poco dejaron de ser utilizadas y fueron abandonadas por los ciudadanos. A partir del próximo año, la ciudad de Nueva York convertirá sus miles de teléfonos públicos (que insólitamente  se utilizan) en actuales puntos de acceso WiFi, los cuales ofrecerán acceso gratuito a #Internet a los residentes de la ciudad.


Se tiene previsto actualizar unas diez mil cabinas, cada una tendrá un rango de conectividad de unos 45 metros, una velocidad de banda ancha 20 veces más rápida que la conexión de una casa y cien veces más veloz que una conexión WiFi del sistema estatal promedio. La sección de Telecomunicaciones #Tecnología de la ciudad mencionó que será posible conectar hasta 250 dispositivos a cada red WiFi al mismo tiempo, sin que el servicio pierda prestaciones. En el 2012, el sector de telefonía pública había realizado una prueba piloto de WiFi gratuito, pero este proyecto quedó relegado.


Estos puntos de acceso también contarán con llamadas gratuitas nacionales, además de que se podrán recargar los teléfonos móviles, tablets o cualquier dispositivo móvil. Las cabinas tendrán una pantalla táctil con información actualizada de la ciudad: mapas, direcciones ,eventos y sitios de interés.


El alcalde de New York, declaró que el proyecto tiene como objetivo: posibilitar el acceso a Internet a las personas de bajos recursos, ayudando a reducir la brecha tecnológica. “Será la red pública más grande y rápida de todo el Mundo


Este emprendimiento está siendo desarrollado por un grupo de empresas, entre las que se encuentran Qualcomm y Titán. Se estima que costará más de $200 millones de dólares, los cuales serán financiados con las publicidades que se visualicen en las pantallas táctiles. Recordemos que un proyecto similar se realizó en Londres con las viejas cabinas telefónicas, pero en esa ocasión solamente funcionaban como estación de recarga para todo tipo de dispositivos móviles.