Diferentes informes recientemente realizados exhiben la grave diferencia en alcance digital que existe actualmente. En países como España, el acceso cotidiano a la red aumenta, pero se presenta una desigualdad de acuerdo a los ingresos de las familias.

La verdad es que la Red está abierta a todos o más bien, debería estarlo. Pero mientras las sociedades evolucionan a un ambiente principalmente tecnológico y las grandes firmas tecnológicas se la juegan por una aldea global en la que todos se encuentren online, la verdad es que el desarrollo de #Internet pierde dinamismo, en una increíble paradoja.

Estudios recientes señalan que la expansión de la Red disminuyó en su ritmo de aceleración el año pasado al descender por cuarto año consecutivo a un porcentaje del 6.6 por ciento. Estas estadísticas corresponden a un análisis efectuado por Facebook, el cual también explica que el acceso a Internet aún es un privilegio para una minoría en el orbe.

Pero el informe en cuestión también detalla que las concentraciones poblacionales, también integran un factor determinante en el alcance de la conectividad online. En las urbes de más de 500 mil habitantes el porcentaje de personas que utiliza semanalmente Internet llega al 78.8 por ciento, pero disminuye al 64.1 por ciento en las comunidades con menos de 10 mil moradores.

Además, la investigación emprendida por la red social Facebook a través de internet.org, subraya que la Red tampoco es accesible a todas las personas del mundo, ni siquiera en los centros urbanos en donde, teóricamente, todos pueden conectarse. Concretamente, solo el 38 por ciento de la población a nivel global ha podido conectarse por lo menos una ocasión en su vida a la Red.

El título del informe es "Estado de la conectividad: Informe acerca del acceso global a la Red" y desarrolla un análisis acerca de quienes se conectan, quienes no lo hacen y las razones de ello. De acuerdo a lo que concluye este documento, en los inicios del presente año cerca de 3 mil millones de personas se han conectado a la Red, lo cual quiere decir que solo el 38 por ciento de la población global ha estado online alguna vez, ya sea a un dispositivo móvil o a un ordenador.