En la Universidad George Madison de los Estados Unidos, dos estudiantes crearon un extinguidor que apaga incendios emitiendo sonidos de baja frecuencia, por lo cual están en espera de una patente para registrar su novedoso invento.

Este aparato tan prometedor, diseñado por Seth Robertson y Viet Tran, tiene un peso de nueve kilos y se vale de sonidos de frecuencia baja para sofocar el fuego. Los estudiantes universitarios, pertenecientes a una escuela del estado de Virginia, desarrollaron su invención con base en un prototipo creado por los militares estadounidenses.

Tran y Robertson comentan que su aparato requirió una inversión de 600 dólares y fue construido aún con el escepticismo de sus maestros y compañeros de clase. En este sentido, Brian Mark, mentor de ambos estudiantes, comentó que la impresión generalizada es que el dispositivo no iba a funcionar, pero Seth y Viet, a comparación de otros estudiantes que toman la ruta más sencilla, decidieron arriesgarse.

Inicialmente los inventores de este revolucionario extintor creían que las frecuencias más altas y bocinas enormes serían indispensables para apagar las llamas. No obstante, son los sonidos en baja frecuencia, como el bajo que se escucha en el hip hop los que realmente son efectivos.

Los estudiantes lograron sacar una patente provisional para evaluar si existe mercado interesado en su dispositivo. Este formidable extinguidor sónico, como lo han nombrado, ofrece ventajas sobre los extintores convencionales por el hecho de que no usa sustancias químicas polucionantes.

Otro de los detalles interesantes de este aparato es que solo pesa nueve kilos. Un vídeo en la plataforma virtual YouTube muestra su efectividad al apagar llamas. Se están proyectando varias aplicaciones para este aparato, por ejemplo, instalar estos aparatos en drones para auxiliar a los bomberos o usarlos en misiones espaciales.

Inicialmente los estudiantes tenían pensado usar frecuencias de gran intensidad y parlantes enormes para así apagar los fuegos que usaron en sus pruebas. Sin embargo, pronto Seth y Viet se percataron que eran más efectivos los sonidos de frecuencias bajas. Los jóvenes se inspiraron en las notas del bajo que se dejan escuchar en las melodías de hip-hop.

La inversión que realizaron los creadores del extinguidor sónico fue muy modesta, solo 600 dólares y por el momento han conseguido una patente temporal, para ver si pueden comercializar su dispositivo. #Tecnología