El futuro próximo ya está aquí. Parece que todo se conecta a #Internet: gafas, heladeras, tv, calzados, cocinas, camas, aviones, casas, automóviles, sombreros e incluso ¡pañales! El mundo va en dirección hacia el Internet de las Cosas (IoT, siglas en inglés), y este jugará un papel primordial. Nosotros debemos estar atentos a la configuración de nuestro futuro, y para ello urge considerar un par de elementos en forma correcta.

La frase que reza "Los que no aprenden de la historia están condenados a repetirla", más que nunca debe ser considerada. Según Dave Evans, en una entrevista con TechCrunch, ex jefe Futurista de Cisco y actual coFundador de una startup en Silicon Valley ha dicho que en eventos y conferencias se escucha que todo se está conectando, aunque en realidad algunas cosas están conectadas.

Del pasado hay que recordar la experiencia sobre 'red de redes'. Hoy cabe la fuerte posibilidad de cometer el mismo error, otra vez. Con el Internet de las Cosas no se aprovecha al máximo el efecto Metcalfe, el cual es un valor que crece exponencialmente a medida que las cosas se conectan. En lugar de ello se están creando islas tecnológicas.

Con el tema de la red de redes existía un problema a nivel de protocolo. Las redes no podían comunicarse entre sí, era limitada y sus beneficios en internet eran casi nulos. El problema fue resuelto con los routers multi-protocolo de Cisco y otros. En el caso de la Internet de las Cosas el problema está a nivel del usuario final. Hoy, casi todos los dispositivos conectados tienen sus propias aplicaciones. Las personas deben saltar de aplicación en aplicación para tomar el control de distintos dispositivos, en lugar de una experiencia de conexión continua sin la necesidad de saltos, la cual será agradable.

En cierta manera cuando la #Tecnología es nueva, es comprensible. Sin embargo, se requiere avanzar con rapidez más allá del enfoque técnico. Si la Internet de las Cosas mantiene su curso actual, las personas comenzarán a percibir la ausencia de una verdadera conexión y serán escépticos sobre el verdadero valor que puede proporcionar. El potencial del Internet de las Cosas es casi ilimitado.

El horizonte potencial de la Internet de las Cosas será un giro dramático sobre la forma en que consumimos la energía, gestionamos nuestros recursos naturales como el agua o los alimentos, proporcionamos el acceso a la salud y muchos temas más. Tener una visión grandiosa de la Internet de las Cosas es una cosa, pero en realidad la Internet de las Cosas tiene el poder de transformar las cosas mundanas en algo extraordinario.

En un reciente evento tecnológico, un stand promocionaba un 'cepillo de dientes conectado'. A primera vista parecía un producto efectista. Los niños compiten por cepillarse los dientes. El dispositivo mide el tiempo que cada pieza dentaria fue rozada por el niño y la información sube a una aplicación móvil. El niño que rozó más tiempo sus dientes es el ganador. Si bien hay un beneficio para ellos, no existe la motivación para los padres por reemplazar cepillos tradicionales por los más caros.

Ahora, si pensamos en la Internet de las Cosas y la aplicamos a ese cepillo de dientes. Colocamos unos sensores de bajo costo en la cabeza del cepillo y puede comprobar la temperatura, ph, humedad, niveles de glucosa, acumulación de placa bacteriana, presencia de bacterias patógenas y una serie de condiciones, para luego enviar los datos a la nube para un análisis, y los resultados enviados al médico especialista de la familia para su evaluación. Así se detectarían los primeros signos de algún problema. Como padre quisiera comprar ese cepillo de dientes para mis hijos.
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