Parece que Google no quiere detener la expansión de su imperio, y de hecho ha revolucionado las últimas noticias de #Videojuegos. La compañía anuncia la llegada de YouTube Gaming, lanzando un desafío directo a Twitch, después de su éxito en 2014. Los creadores aseguran que el nuevo proyecto va a sorprender y superar a la competencia, convirtiéndose en la comunidad de juego más grande del mundo

Hace algún tiempo que Google había expresado su interés por el juego en streaming, intentando adquirir el año pasado Twitch, pero sin éxito. La plataforma finalmente fue comprada por Amazon, por 970 millones dólares. Pero Google no se dio por vencida y al poco tiempo la compañía de Mountain View ha conseguido crear YouTube Gaming, que a pesar de su nombre tendrá su propio sitio web y aplicaciones independientes, valiéndose de la fama ya adquirida con su plataforma de vídeos.

La cuestión de este caso, es la pregunta que muchos se hacen ya sobre esta imperialista empresa. ¿Es lícito que una empresa domine casi por completo #Internet de manera monopolista sin ningún tipo de límite?

Son ya cientos de plataformas que denuncian este hecho, señalando el peligro que podría suponer para la libertad de expresión, así como el uso de contratos abusivos que la monopolista empresa obliga a aceptar a sus usuarios que llegan incluso a contradecir las legislaciones de muchos de los países en los que esta multinacional ofrece sus "servicios". O la inmensa cantidad de denuncias, tanto de usuarios como de empresas, presentadas en cientos de países ante los abusos cometidos durante años por Google.

La cuestión se vuelve mucho más problemática si cabe, cuando el aparato legal de la imperialista empresa de Internet, consigue mediante todo tipo de artimañas, que quienes presentan una denuncia contra Google, retiren sus denuncias o los lleven a la ruina de manera sistemática. Poniendo en entredicho, no sólo a la compañía en cuestión, la cual no es la única en realizar esas dudosas prácticas, si no a los sistemas jurídicos nacionales e internacionales y a su supuesta imparcialidad.

Miles de ejemplos sobre este tipo de casos inundan la Red, pero parece que los organismos nacionales, así como los gobiernos, o los organismos de regulación supranacionales, apoyan claramente la tendencia imperialista, monopolista y abusivas de Google en todos los sectores que consigue conquistar, habiendo llegado incluso a campos empresariales fuera de Internet, como la robótica, la telefonía móvil, la medicina o los viajes internacionales.
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