Estamos en el último mes de 2016, en plena euforia navideña. La industria del videojuego hace de las suyas, ahora con su edición anual de los Game Awards (Video Games Awards 2015) donde se premia a lo mejor que se ha publicado en ese año. ¡Lleno de sorpresas! Es la frase más adecuada para definir el evento.

¡Vaya año 2016! Particularmente en la industria de los #Videojuegos… Y no precisamente por el exceso de cosas buenas. Vamos a hacer una recapitulación antes de entrar en materia. En esta etapa, la octava generación de videoconsolas, los desarrolladores y compañías editoras están muy contentos porque ahora ya son un negocio mucho más serio y rentable que hace 30 años, de hecho, los videojuegos comienzan a generar muchas más ganancias que las del cine, de hecho, en 2015 alcanzó los 90 mil millones de dólares y se pronostica que para 2018 llegue a más de 113 mil 300 millones de dólares.

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Como siempre, algunos se ponen más ambiciosos que otros o tal vez empiezan a quererse pasar de listos con sus prácticas comerciales.

En cuanto a las premiaciones, éstas sacan el alma verdaderamente en algunas de sus categorías. Como por ejemplo, cuando se premia al mejor juego de pelea. El ganador fue Street Fighter V (Reseña de Street Fighter V), un título incompleto, pésimamente recibido por los usuarios y que se ve superado por otros juegos, como es el caso de The King Of Fighters XIV. Pero una máxima joya para los jueces de los Game Awards. ¿Ahora comprenden por qué digo que eran sorpresivos?

Juego de Mayor Impacto Social, es una categoría hecha a la medida para premiar a la manera más ruin, baja, de mal gusto, naca y sin escrúpulos que existe de hacer dinero. That Dragon Cancer es un título de PC distribuido a través de Steam en el que el creador Numinous Games, o mejor dicho, el matrimonio conformado por Ryan y Amy Green decidieron “hacer tributo” a su hijo Joel quien fuera diagnosticado con cáncer terminal a los 12 meses (un año) de nacido y aunque al niño se le pronosticara un periodo corto de vida, logró pasar los cuatro años.

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Basados en eso y usando sus conocimientos en creación y desarrollo de videojuegos llegaron a ésta “maravillosa idea” para honrar a su fallecido pequeño y pagar las cuentas.

El Juego del Año se lo llevó Overwatch, que aunque no es una mala elección, tampoco es muy correcto, ya que se está dejando fuera a varios títulos que perfectamente hubieran podido competir en la terna. De hecho, basado en los criterios mercadológicos y netamente comerciales algunos han decidido ponerle a los Game Wards como los Game Advertisement Awards por lo mencionado anteriormente.

Incluso, hay que cerrar con la sorprendente aparición de un pequeño y amarillo personaje. Hypster, excéntrico, exagerado, amante de James Bond, de las películas y de Thalia… Me refiero a Hideo Kojima, quien, a pesar de “decir” que está trabajando en un proyecto llamado Death Stranding y no haber mostrado nada al respecto durante todo el año recibió el premio como Desarrollador del Año. Y, para honrar su presea, el señor presentó un tráiler de su proyecto donde uno de los personajes está modelado con el físico del conocido director de origen mexicano Guillermo Del Toro, con quien hizo muy buenas migas desde el proyecto Silent Hills Playable Teaser.

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Parece que el hypsterismo y los criterios de los pseudointelectuales del cine están llegando a los videojuegos o por lo menos, de los que se encargan de marcar tendencias en las grandes ligas. #consolas