"La productividad no está relacionada con las ocho horas que pasas sentado en una escritorio", esta afirmación cae como anillo al dedo para cualquier empleado, pero es oída con recelo por ciertos jefes. Sobre todo, aquellos que vienen de la llamada "vieja escuela" y que se niegan a aceptar que la flexibilidad es una necesidad de los entornos de trabajo modernos.

El auge de plataformas de gestión de proyectos, tareas, calendarios, y que incluyen herramientas de comunicación, como Sapenta, Asana o Jira, están demostrando que sí es posible ser productivo y cumplir los objetivos, sin estar atado a un horario de trabajo convencional.

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Esta es la idea detrás del concepto de "#Smart Working", término con el que se conoce la fórmula que facilita combinar la vida laboral y la vida personal, gracias al uso de la tecnología, y en el que el enfoque principal es la consecución de objetivos y la colaboración entre equipos.

Ya el mundo digital ha dejado atrás la era 2.0 y avanza, a pasos agigantados, a la llamada "era 4.0", en la que se afirma que el futuro del entorno de trabajo será digital y automatizado, y en que la colaboración y la flexibilidad serán los ejes fundamentales de su funcionamiento. Asimismo, estudios afirman que para el 2020, el 50% de la fuerza laboral estará conformada por millennials, una generación que ha crecido dentro de la era digital y que no concibe un entorno de trabajo estricto y cerrado.

Algunos países en Europa, específicamente Italia y Reino Unido, ya han presentado iniciativas para regular el "smart working".

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Por ejemplo, en el Politécnico de Milano existe el "L'Osservatorio Smart Working", y desde allí han confirmado que cerca del 17% de empresas italianas ya han puesto en marcha esta práctica. #Era Digital #Tecnología