Hace unas cuantas semanas estuve revisando algunos sitios de compras por #Internet, ya que buscaba blusas para el verano. Algunos sitios tenían rebajas fabulosas y no pude resistirme a comprar algunas prendas bajo la propaganda en televisión que, de alguna manera, hizo que tomara la última decisión. Cuidadosamente, leí todas y cada una de las instrucciones para realizar la compra, ya que todavía tenía algo de desconfianza.

La publicidad de las marcas en internet

El descuento en el envío, sumado a la oferta cerraron el trato con un click, luego de aproximadamente veinte días, mi envío llegó. La emoción hizo presa de mí y con cuidado abrí el paquete para no dañar mis prendas -estaba ansiosa por probarme la ilusión que había visto en la pantalla- después de un cambio rápido, me di cuenta que la ficción que generó la publicidad, las ansias, y lo reiterado de mi fantasía sobre la compra, compulsivamente, me hizo adquirir algo muy lejos de la realidad.

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La ropa, en pocas palabras, no me quedó. La talla y las medidas correspondían a la tabla, pero al probar las prendas sobre mi cuerpo fue otra situación del cielo a la tierra.

Las compras en Internet son un boom en la actualidad. Todo parece ser sencillo desde la comodidad de nuestro hogar, encontramos varios productos en cuestión de minutos, sin tráfico, sin estrés y sin prisas. Sin embargo, estas reiteradas ventajas anunciadas una y otra vez en televisión, además de la que generan las redes, van convirtiéndose en una presión de compra y venta.

Buenas y mala experiencias

Hay experiencias buenas y malas, pero dentro de las positivas, hay algunos artículos en los que debemos tomarnos el tiempo de seleccionar con cuidado. Ver si el color, la textura o lo ya visto en la página de Internet es comparable a lo real y palpable.

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La visita al Centro Comercial puede ser extenuante, aunque siempre está de por medio la recomendación de visitarlo cuando recién abren sus puertas, así la compra se podrá llevar a cabo con tranquilidad, sin el continuo jaleo de las multitudes. La publicidad en nuestros días no solo proyecta información, sino una presión constante de obtener objetos, que tal vez no se ajusten a nuestras necesidades.

Adquirir productos por Internet es una excelente forma de compra si ya estás habituado a hacerlo -y no te decepciona o te causa incertidumbre el resultado final- no por ello hay que descartar que la tecnología a veces se emplea para hacernos la vida útil en algunos aspectos, más no a inutilizarnos para realizar actividades que son necesarias hacer por nosotros mismos. #ComprasporInternet