El mes de junio es uno de los meses favoritos en el poblado de San Antonio Tlaltecahucan, pueblito de 1771 habitantes según el Inegi 2015, ubicado a poco más de 12 km en línea recta del volcán Popocatépetl, este lugar cuenta, como varios de los poblados del oriente del Estado de #México con particularidades en sus fiestas patronales, y esta ocasión no ha sido diferente. La fiesta en donde todo el pueblo participa gracias a que mantienen su forma de gobierno basada en Usos y Costumbres que el legado indígena les heredó, San Antonio inicia sus festividades desde una semana antes del "mero día" así pues, desde inicios de junio, los tlahuacanenses ya andan de parranda.

Como parte de las festividades a San Antonio de Padua, #Niños y adolescentes del lugar, cumplen la famosa "manda" que consiste en "correr" las mulas vestidas con banderas y flores, adornados sus cuellos con campanillas, recorren todo el pueblo, con ello, los habitantes se dan por enterados que sus tradiciones siguen vigentes, pues alguien en esos momentos, avisa con el sonar de las campanas, que hay quienes este año cumplen con la ofrenda y manda por el favor pedido a San Antonio de Padua, los favores van desde curar enfermedades y pedir trabajo hasta ceremonias en las tierras para la buena llegada de las lluvias en la próxima temporada de cosecha o sembradío.

El Final del recorrido

Una vez terminada la corrida de mulas, los arrieros llegan al centro del pueblo y como ofrenda arrojan desde una barda de la pequeña iglesia, fruta y pan que durante el trayecto llevaban en las jaulas de la carga de sus animales. Desde abajo, la gente grita "ahí vienen Las Mulas" y entre baile, comida y bebidas como tequila, mezcal, aguardiente o pulque festejan que las mandas se han cumplido, pero mejor aún, que el Santo Patrono del lugar, no les ha olvidado.

De tradición y honor

Cabe recalcar, que ser arriero en estas fechas es símbolo de honor y prestigio para la familia, pero no sólo eso, aquellos que "regresan" el favor de los que cumplen mandas, son quienes, elegidos por las tradiciones y mayordomías (usos y costumbres del pueblo sin "presidente"), ahorraron todo el año para poder ofrendarles los "sagrados alimentos" a los cargueros y sus familias, así como a los turistas que llegan de otros pueblos.

Es así como las nuevas generaciones cumplen con el propósito colectivo en el pueblo, mantener a flote e legado de sus ancestros prehispánicos que ha prevalecido a pesar de estos 500 años que lleva la conquista. #Cultura Oriente