Conocida como la ciudad más poblada de #Europa y capital de Turquía hasta 1923, Estambul es una ciudad cosmopolita llena de vida, luces, colores y diversidad que sin embargo es juzgada por su portada islámica. Cifras oficiales indican que el 99% de la población es parte de la iglesia de Mahoma, el 30% de ellos se declaran no practicantes, incluso dentro de la comunidad practicante, muchos pertenecen a distintos grupos religiosos no tradicionales. No obstante, la ciudad es mucho más que una doctrina pues sus habitantes gozan de increíbles lujos y privilegios que muchas otras ciudades europeas no tienen a su alcance.

Estambul manifiesta una perspectiva diferente del mundo musulmán al que estamos acostumbrados a visualizar a través de la televisión y los medios de comunicación. Sus habitantes, todos de distintas raíces culturales, armenia, griega o asiria, conviven al unísono en un espacio terrenal. Siendo la única ciudad en el mundo dividida en dos continentes que, permite la unión entre el mundo occidental y el medio oriente abriendo horizontes y sirviendo como un conducto comunicacional y mercantil.

Su riqueza cultural atrae a viajeros de todo el mundo que visitan los lugares más turísticos: mezquitas, mercados y museos. Pero lo que muchos extranjeros no llegan a experimentar es el sabor de una ciudad que entre sus calles, ofrece cada secreto de su cultura sin visitar grandes monumentos. El museo Kariye en el barrio Edirnekapı, aunque alejada del centro fue enlistada como una de las iglesias bizantinas más bellas del mundo y es precisamente el lugar en donde se logra percibir la esencia de un Estambul oriente. El barrio Edirnekapı nos transporta a una ciudad del medio oriente con calles empedradas, casas de barro y en contraste a los mercados turcos llenos de sedas de colores, el gris predomina entre estos caminos. Una esencia mágica que ofrece la libertad de explorar una urbanización como casi ninguna otra ciudad. Así mismo el mundo culinario se caracteriza por fuertes sabores que para para muchos es un privilegio degustar y, el sabor de sus bebidas populares nos permiten descubrir la cultura y riqueza gastronómica. Sus platillos tradicionales, el tavuk göğsü o la bebida Salep contienen un toque de canela identificador de la cocina turca popular.

La ciudad ofrece todo su sabor y su cultura en cada esquina y cada puerta, en cada puesto y cada entrada. Sus mercados, sus templos y hoteles, plazas y calles, todos representan una cultura diversa que es el resultado de la fusión de dos continentes.  #Educación #Turismo