No estamos hablando del aeroplano más caro del mundo, el nuevo avión presidencial un Boing 787-8, seminuevo y que costó $ 6,769 millones de pesos y que fue el causante de que en la pasada celebración del movimiento de independencia, se cancelaran los sopes en Palacio Nacional por motivos de austeridad.

En esta ocasión estamos hablando del nuevo Airbus 380 (A380) que hará su arribo al todavía Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México Benito Juárez.

Este nuevo avión realizará la ruta México-Francia a partir del 12 de enero con una frecuencia de tres veces por semana hasta el próximo 27 de marzo en donde ya cubrirá la misma ruta en una frecuencia diaria.

México se convierte así en el primer país de América Latina, en recibir vuelos frecuentes de este imponente avión.

Por este motivo, el titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, Gerardo Ruiz Esparza, supervisó las modificaciones que se realizaron al Aeropuerto, para recibir a este enorme avión.

Los arreglos incluyen la ampliación de la sala 75 ubicada en la Terminal 2, que actualmente embarca hasta cuatro vuelos al mismo tiempo. 

También se adecuó la sala 33 de la Terminal 1, para recibir con bombo y platillo, a este gigante de los aires.

La aeronave aterrizará aproximadamente el día 12 de enero a las 18:30 horas procedente del Aeropuerto Charles de Gaulle con más de 500 pasajeros, iniciando así una nueva era de #Aviones grandes en el aeropuerto mexicano.

Las autoridades del Aeropuerto confirmaron que se adecuaron los pasillos específicos en las posiciones 33ª y 35ª de la Terminal 1.

Realizaron la adaptación del control de flujo de pasajeros y se modificaron los sistemas de alimentación eléctrica de los mismos y las alas correspondientes. 

De esta forma, el Aeropuerto Internacional de México, se coloca a la vanguardia en la recepción de vuelos de gran magnitud.

Una vez más veremos cruzar por los cielos una nave de impresionante tamaño, haciéndonos recordar los viejos tiempos cuando aterrizaba el avión Concorde de la misma línea aérea francesa Air France, surcando los cielos de la ciudad con su posición casi vertical, su punta agachada y un estruendo que hacía vibrar las ventanas de las casas por donde osaba planear su despegue o aterrizaje. #Medios de transporte