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Son desarrollos de ingeniería robótica que se espera en menos de un año logren mantener contacto visual con los usuarios y seguir con la mirada a una persona.

Se trata de trabajos para la creación de robots con inteligencia social que se están llevando a cabo la Universidad de Guadalajara (U de G), en Jalisco, México, en el Centro Universitario de Ciencias Exactas e Ingeniería. Allí se está diseñando el prototipo de un robot con la capacidad de reconocer emociones. Tendría como cometido acompañar a los usuarios en la vida diaria o apoyarlos en sus tratamientos médicos.

El experto en electrónica y computación Daniel Zaldívar Navarro, junto con sus colaboradores, están dedicados a este proyecto. De acuerdo a Zaldívar, su meta es crear robots con lo que los especialistas denominan como "inteligencia social".

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Serían autómatas capaces de comportarse del modo más humano posible, siendo de gran utilidad para las personas y capaces de ser aceptados sin generar miedo o desconfianza entre los usuarios.

Zaldívar añadió que, se tratarían de androides sensibles a las emociones humanas, orientados a que nos sintamos mejor, que se obtenga un beneficio de su apoyo. Son maquinarias de compañía que nos ofrecerán lo que nosotros necesitemos de acuerdo a nuestro estado de ánimo.

Los especialistas en ingeniería robótica de la U de G, certificados por la Universidad de Berlín, han logrado crear robots que se movilizan de manera balanceada y pequeños autómatas capaces de jugar soccer sin mando a distancia alguno y de un modo totalmente autónomo.

Y aunque se trata de un proyecto a mediano plazo, Zaldívar y su colaborador principal Erik Valdemar Cuevas esperan conseguir que en menos de un año, los robots llamados "El Rostro" y "Marisol" puedan mantener contacto visual con los usuarios y seguir a un individuo con la mirada.

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También se anticipa que en ese mismo periodo, estos prototipos podrán mover las manos de una manera muy parecida a la humana.

En una etapa posterior se buscaría que estos dos robots interactúen con su entorno a través de un sistema de visión artificial, además de reconocer las emociones y expresiones de los usuarios, siendo capaces de identificar los significados de esas mismas expresiones y de acuerdo a ello, ofrecer respuestas inteligentes.

Zaldívar manejó como ejemplo el caso de una persona cansada o desmejorada. Al interactuar con El Rostro o Marisol, estos robots le cantarían a esa persona su canción predilecta bien, si el usuario es una persona de avanzada edad, los robots usarían sus sensores táctiles para medir sus signos vitales.