Los investigadores de los Países Bajos menciona que si una persona se imagina que algo dolerá menos, el cerebro actuara y el dolor será menor. La teoría se basa básicamente en el Efecto Placebo que dice: que nuestra experiencia está determinada por nuestras expectativas, por lo que si imaginas que algo no va a doler, es posible que no lo haga. A través de ejercicios de visualización, los investigadores han encontrado que las personas que participaron en este experimento podían hasta cierto punto, controlar cuán dolorosas eran sus experiencias.

Los efectos del Placebo y del Nocebo

El autor del estudio espera que su trabajo en personas sanas se pueda aplicar a pacientes, para ayudar a aliviar su sufrimiento a través del dolor crónico y otras afecciones.

La candidata al doctorado Kaya Peedeman está estudiando actualmente los efectos placebo y nocebo. Ya que estos dos fenómenos son los lados opuestos de la misma moneda. En el caso del efecto placebo, las expectativas de una persona se manipulan de modo que si están recibiendo algún tipo de tratamiento, las personas creen sentirse mejor, aunque el tratamiento no sea el adecuado, es decir se engaña a la mente del paciente, y es así como funciona, casi por psicología.

En el otro caso es el mismo fenómeno pero con la experiencia opuesta, ese el nocebo: cuando se le dice a una persona que su tratamiento es falso o lo que le recomendaron no le ayudara, por el simple hecho de comentarle esto, la persona se empieza a sentirse peor, lo cual causa que empieza a experimentar efectos secundarios o se empieza a intensificar el dolor, es decir las personas empiezan a experimentar los efectos contrarios del placebo.

En esta investigación de tema doctoral que está realizando Peerdeman creó un fenómeno similar sin un tratamiento real (a menudo a la gente se les da pastillas de azúcar), esto lo informo la Universidad de Leiden, donde ella estudia y así empezar a sacar conclusiones.

Las conclusiones de Peerdeman

En estas conclusiones ella descubrió que simplemente al hacer que los participantes de su estudio visualicen algo para reducir el dolor de una experiencia, en realidad lo que estarán experimentando y sentirán, será menos dolor, lo que ella utilizo en sus pruebas fue un balde de agua helada para crear una experiencia dolorosa, al decirle a los participantes que metieran las manos al balde de agua [VIDEO] y en ese momento calificó su dolor, antes de sumergir sus manos en el agua dolorosamente helada, Peerdeman le dijo al otro grupo que visualizara que llevaban un guante protector, cálido e impermeable que los protegería de las bajas temperaturas. "Descubrimos que los candidatos esperaban menos dolor al hacer este ejercicio con su imaginación y que en realidad sentían menos dolor cuando metían la mano en el agua fría", esto fue lo que informo Peerdeman.