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Los niveles de estrés de los ratones hembra pueden transmitirse por medio de microbios vaginales a sus crías y hacer que desarrollen distintas enfermedades de orden neurológico. Esta conclusión forma parte de la investigación elaborada por la Universidad de Maryland, y publicada a mediados de julio en la revista Nature Neuroscience.

En el estudio los desarrolladores separaron las crías de dos ratones hembra, cada una con un embarazo que se desarrolló de manera diferente.

A un primer sujeto de pruebas se le expuso a circunstancias estresantes, como el olor de sus depredadores naturales o un encierro sostenido, mientras que al resto de las hembras se les permitió llevar su gestación de una manera tranquila.

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En ambos casos, las crías fueron extraídas por cesárea.

Un estudio con resultado revelador

Este arrojó como resultado que una vez separadas de sus madres, las crías que nacieron de una madre expuesta a altos niveles de estrés presentaron menor peso, así como una mayor susceptibilidad a las enfermedades gastrointestinales. Científicos de la investigación concluyeron que la razón puede ser las bacterias presente en la flora vaginal, que juegan un papel fundamental en el desarrollo cerebral una vez son transferidas de la madre a la cría, a través del canal del parto.

Una vez que las bacterias penetran el cuerpo del bebé, se encargan de colonizar el intestino y el área cerebral, transmitiendo, de esta forma, la “información” del estrés, proveniente de su madre. El estudio arroja, además, que las crías sanas respondieron positivamente al ser infectadas con fluido de madres estresadas, pero no se pudo observar el efecto contrario.

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Es decir, la recesión de los niveles de estrés en crías afectadas, al entrar en contacto con el fluido vaginal de una madre sana.

Una posibilidad de estudio al microbioma

Médicos como José Clemente, del hospital Monte Sinaí, de Nueva York, adelantan que con estos resultados comprobarían la posibilidad de transmisión del microbioma, una hipótesis que, hasta el momento, no se ha comprobado en seres humanos.

El doctor Clemente advierte sobre la importancia de no predecir los mismos resultados en seres humanos. Esto se debe a que algunas de las cepas encontradas en la flora bacteriana no se encuentran en seres humanos, aunque resalta la importancia de los hallazgos, como esclarecedores para una mejor comprensión del microbioma.