Los descubrimientos científicos que se vienen develando desde hace varias décadas en lugares tan misteriosos como el inglés Stonehenge o la egipcia Gran Pirámide de Giza, están revelando interesantes datos para la comprensión de los movimientos migratorios de las civilizaciones antiguas y las verdades geológicas escondidas en sus edificaciones.

En el caso de Stonehenge, las investigaciones comprueban ahora que no solo las grandes rocas azules provienen de Gales, sino que también al menos 25 de los 58 restos humanos que se encontraron enterrados debajo de las piedras vienen del mismo lugar y no son nativos de la planicie de Salisbury, lugar del mítico monumento.

Anuncios

Una huella que demuestra que los movimientos migratorios, en este caso de más de 240 kilómetros de distancia, son tan antiguos como la data de 3.180 años A.C que pueden llegar a tener estos restos mortales.

En relación a Giza, los estudios más recientes apuntan a que la mega estructura egipcia concentra una gran energía electromagnética proveniente de sus cámaras internas, que genera resonancias con ondas de radio que van de 200 a 600 metros de longitud, según modelos matemáticos aplicados por físicos teóricos rusos de la Universidad ITMO de San Petersburgo. En 2017 también se había anunciado el hallazgo de una cámara de arte, que se había mantenido oculta.

Origen galés de la joya arqueológica de los ingleses

El estudio inglés que aporta nuevas evidencias sobre el origen galés de Stonehenge, reportado recientemente en la revista Scientific Reports, ha causado cierto revuelo en la comunidad científica por la connotación que tiene el lugar al ser uno de los monumentos más emblemáticos de la cultura inglesa.

Para lograr el esclarecimiento de la procedencia de los restos humanos encontrados se utilizó la técnica del análisis arqueológico del isótopo de estroncio, un elemento que permite rastrear el origen de los fósiles comparándolos con presencias similares en determinadas geografías.

Anuncios
Vídeos destacados del día

En nombre del equipo de investigadores, el profesor Rick Schulting declaró que los hallazgos hacen pensar que para los galeses del neolítico, Stonehenge representaba un sitio especial para enterrar a sus muertos.

Un magnetismo especial en escala matemática

La Gran Pirámide de Giza, por su parte, ha sido una construcción antigua sometida a rigurosos estudios desde su descubrimiento, a causa del interés que despierta su especial magnetismo. Según revela Andrey Evlyukhin, científico a cargo del equipo de la Universidad ITMO que realiza la investigación, se tuvieron que aplicar modelos matemáticos para deducir que los campos electromagnéticos que emana la pirámide proceden tanto de sus cámaras internas como de la base de la edificación.