A lo largo de los últimos 20 años, un grupo de científicos del Centro Hospitalario Universitarios de Toulouse, Francia, vienen investigando la relación que tiene ciertos rasgos faciales con la existencia de algunas dolencias en los seres humanos, encontrando que la existencia de arrugas en la frente de los pacientes puede ser un indicador de enfermedades del corazón, tal como lo acaban de reportar en la Conferencia Anual de la Sociedad Europea de Cardiología que se viene realizando en Múnich, Alemania.

Los surcos en la frente suelen aparecer con el tiempo y son consideradas como señales normales de la edad. Pero lo que ahora revelan los estudios realizados en Francia es que el número de arrugas y la profundidad que muestran en los rostros de algunas personas son indicativos de que el individuo tiene un alto riesgo de padecer algún tipo de cardiopatía, siendo el hallazgo un elemento interesante para el trabajo diagnóstico de los médicos cardiólogos.

El estudio realizado contó con la participación de 3.200 personas cuyas edades estaban entre 32 y 62 años, grupo que fue observado detenidamente a lo largo de 20 años para evidenciar que la cantidad y profundidad de las arrugas indiA lo largo de los últimos 20 años, un grupo de científicos del Centro Hospitalario Universitarios de Toulouse, Francia, vienen investigando la relación que tiene ciertos rasgos faciales con la existencia de algunas dolencias en los seres humanos, encontrando que la existencia de arrugas en la frente de los pacientes puede ser un indicador de enfermedades del corazón, tal como lo acaban de reportar en la Conferencia Anual de la Sociedad Europea de Cardiología que se viene realizando en Múnich, Alemania.

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Investigación Científica

Los surcos en la frente suelen aparecer con el tiempo y son consideradas como señales normales de la edad. Pero lo que ahora revelan los estudios realizados en Francia es que el número de arrugas y la profundidad que muestran en los rostros de algunas personas son indicativos de que el individuo tiene un alto riesgo de padecer algún tipo de cardiopatía, siendo el hallazgo un elemento interesante para el trabajo diagnóstico de los médicos cardiólogos.

El estudio realizado contó con la participación de 3.200 personas cuyas edades estaban entre 32 y 62 años, grupo que fue observado detenidamente a lo largo de 20 años para evidenciar que la cantidad y profundidad de las arrugas indican la presencia de padecimientos como la aterosclerosis o hipertensión, entre otras enfermedades del corazón. Los resultados indicaron que aquellos del grupo que tenían más arrugas profundas en su rostro tenían 10 veces más riesgos de morir por una enfermedad cardíaca que aquellos que tenían sus rostros casi lisos.

El Dr. Yolande Esquirol, uno de los autores del estudio realizado en Toulouse, indicó que aunque la observación del rostro de los pacientes no conlleva a dejar de lado la práctica de los exámenes habituales para la medición de los niveles de colesterol, triglicéridos y otros elementos marcadores tradicionales, el hallazgo sin embargo permite una aproximación diagnóstica de bajo costo y sin requerir de complicados instrumentos de medición.

Observar más y luego indagar con exámenes invasivos

Los científicos participantes aún no concluyen sobre las razones de estos hallazgos, pero sospechan que las mismas causas del envejecimiento prematuro de las arterias son las que se manifiestan en el rostro de algunas personas. Un ejemplo que expone el equipo francés en su estudio es que la misma placa que se consigue en las arterias coronarias en pacientes cardiópatas es la que participa en la formación de las profundas líneas de expresión de la frente de los pacientes.

Si bien es apenas es una señal incipiente, puede ser a partir de ahora para el médico tratante una primera alerta de que algo no va bien con el paciente y busque indagar más en el estado de salud cardiovascular del individuo caban la presencia de padecimientos como la aterosclerosis o hipertensión, entre otras enfermedades del corazón. Los resultados indicaron que aquellos del grupo que tenían más arrugas profundas en su rostro tenían 10 veces más riesgos de morir por una enfermedad cardíaca que aquellos que tenían sus rostros casi lisos.

Una técnica no conclusiva pero sí económica

El Dr. Yolande Esquirol, uno de los autores del estudio realizado en Toulouse, indicó que aunque la observación del rostro de los pacientes no conlleva a dejar de lado la práctica de los exámenes habituales para la medición de los niveles de colesterol, triglicéridos y otros elementos marcadores tradicionales, el hallazgo sin embargo permite una aproximación diagnóstica de bajo costo y sin requerir de complicados instrumentos de medición.

Los científicos participantes aún no concluyen sobre las razones de estos hallazgos, pero sospechan que las mismas causas del envejecimiento prematuro de las arterias son las que se manifiestan en el rostro de algunas personas. Un ejemplo que expone el equipo francés en su estudio es que la misma placa que se consigue en las arterias coronarias en pacientes cardiópatas es la que participa en la formación de las profundas líneas de expresión de la frente de los pacientes. Si bien es apenas es una señal incipiente, puede ser a partir de ahora para el médico tratante una primera alerta de que algo no va bien con el paciente y busque indagar más en el estado de salud cardiovascular del individuo

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