Con la misión de tomar muestras de suelo del asteroide Ryugu para estudiarlas, la sonda Japonesa Hayabusa 2 lanzó una carga explosiva sobre la superficie de este asteroide, creando así el primer cráter artificial de la historia.

Este hecho se registró a mediados del mes de abril y fue confirmado por la Agencia Japonesa de Exploración Espacial, JAXA, quien a través de su cuenta de Twitter muestra el momento exacto de la explosión y creación del cráter artificial.

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“El primer cráter artificial de la historia tiene unos 20 metros de ancho”, indicó JAXA.

Mientras tanto, en el diario japonés The Mainichi, el profesor Yuichi Tsuda, responsable del proyecto de la agencia espacial, confirmó que "el relieve del asteroide ha sido claramente alterado. Se trata de un gran éxito", agregó.

Avanzan las investigaciones japonesas sobre el espacio

Por su parte, Masahiko Arakawa, científico de la Universidad de Kobe, la cual participa en el proyecto, expresó que era "el mejor día de su vida".

“Podemos ver un gran hoyo mucho más claramente de lo esperado", precisó.

Las imágenes de la sonda que registraron la huella del bombardeo se observan desde una distancia de 1.7 kilómetros sobre el asteroide.

Además, tras la operación de búsqueda del cráter, se localizó en el vídeo el punto exacto del impacto, realizado por la agencia desde el 23 hasta al 25 de abril.

Días atrás JAXA dio pistas sobre lo que estaba a punto de confirmar, en una fotografía donde se podía observar la expulsión de materia del asteroide producida después del bombardeo.

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El objetivo de Hayabusa 2

La sonda japonesa lanzó un componente explosivo aproximadamente de dos kilogramos de peso, similar al tamaño de una pelota de béisbol, con ello fue suficiente para completar su objetivo de crear un cráter artificial y recoger muestras del suelo de Ryugu para su estudio.

Después de cinco años de su lanzamiento, Hayabusa 2 está a punto de completar su objetivo y traer las muestras de suelo a la Tierra, para así estudiar el origen y la evolución del sistema solar y la materia en que se basa la vida, ya que se cree que el suelo de Ryugu contiene grandes cantidades de materia orgánica y agua desde hace unos 4 mil 600 millones de años, pero esto está por confirmarse.

Para completar la misión, Hayabusa 2 aún tiene la tarea pendiente de recoger escombros de aquellas partes del asteroide, que no han sido expuestas a la radiación solar. Se prevé que el regreso de la nave se produzca para el año 2020. El costo de aproximado de la expedición es de 30 mil millones de yenes, es decir unos 270 millones de dólares.

Anteriormente, la sonda Depp Impact de la NASA había logrado crear un cráter artificial en un cometa en el año 2005, pero su objetivo fue sólo con fines de observación.

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