Son las 12 de la noche y no tengo nada en mi lista de ocio,simplemente me siento cómodamente en mi sillón con alguna bebida fría y prendola Televisión y para mi mala suerte lo primero que veo son infomerciales, olasy olas de productos que prometen milagros de lo más absurdos, a simple vistaaparentan ser parodias pero no, son reales; dudo mucho que alguien vaya a bajarde peso con un aparato milagro-ejercitador.

Cuando uno compra esos productos generalmente vienen con“sorpresitas” como manuales de uso, en el cual especifican que solamente conuna dieta y el uso del milagro-ejercitador voy a bajar de peso ¡nadie dijo nadasobre una dieta!...

pero no importa, soy optimista, a parte ya tengo elproducto “ni modo de devolverlo”. Después de no leer el manual me dispongo a probarel aparato para darme cuenta que tras horas de estar en una posiciónterriblemente incómoda, descubrir que no es de mi tamaño, no se ajusta, no semueve, no le entiendo, en fin, no sirve.

Esto no es para mí, cualquier persona sensata cambiaria decanal inmediatamente, a menos que le guste el agudo sonido de voz que anunciaun milagro que hace años estoy resignado y sé que no va a suceder.

Cambio de canal y lo que veo es desalentador, un tipo conuna mirada carismática habla con un marcadísimo acento en portugués, ¿se tratade un psicólogo? no, no, más bien es un líder motivacional, o no sé, por lo quedice tiene pinta brujo milagrero, o activista porque cada cinco minutos me pideque done una cantidad nada mínima a la institución para que ellos me puedanayudar. Me dicen que no es necesario sufrir, que el señor puede cambiar mivida, yo me pregunto si ese señor del que habla en verdad necesita tanto dineropara poder ayudarme.

Después de un tiempo viéndolo tomo el teléfono y marco, mecontesta una persona con un tono bajo, casi fraternal, le cuento que no puedodormir y que últimamente he estado muy triste por razones personales, a lo queél contesta – no se preocupe hermano, todo va a estar bien, pare de sufrir, loque usted necesita es venir a uno de nuestros centros de atención, lo voy apasar con una grabación – Me cuelga de una forma que describiría como descortésy la grabación groseramente me abre un menú para pedirme los datos de mitarjeta y así poder hacer una donación que va entre los cien hasta los cincomil pesos.

No sé, me parece extraño que un señor quiera mi dinero paraayudarme, con eso mejor me compro unnuevo celular y con él voy a ser más feliz jugando, hablando y mensajeando conmis amigos.

¿Alguna vez se han preguntado por qué la ayuda espiritual,física o psicológica se publicita a tan altas horas de la noche? Yo era un pocoingenuo y pensaba que esto sucedía así porque los horarios nocturnos son másbaratos, y empresas medianas como estas sólo alcanzaban a pagar sumas de dineroque no fueran inaccesibles, pero error.

Sigue tus pasiones.
Mantente al día.

Lo cierto es que en una ciudad tan caótica, el horarioperfecto para la gente que necesita ayuda, es media noche, en otras palabras,la gente deprimida, insatisfecha, contrariada, o simplemente decaída suele servíctima de insomnio, el cual te lleva al medio de entretenimiento másaccesible, la televisión. Nos podemos dar cuenta que funciona porque estasempresas llevan años llevando a cabo estas prácticas.

Una persona desesperada oque busca ayuda, desafortunadamente va a creer las promesas de un producto oservicio milagroso, cayendo incluso en las mentiras más obvias.

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