Los cadetes del Colegio Militar avanzan sobre los CamposElíseos a la cabeza de la columna que recorre el glorioso trayecto que va desdeel Arco del Triunfo hasta la Plaza de la Concordia. Llevan en alto la banderatricolor y portan águilas, símbolos vivos de la patria mexicana. Se conmemoraun aniversario más desde aquel 14 de julio de 1789, en que los parisinos tomaronbajo su control la fortaleza medieval conocida como La Bastilla, marcando elfinal del antiguo régimen. Era el inicio de la Revolución Francesa.

En el podioprincipal de este acto conmemorativo se encuentra el presidente de Francia,Francoise Hollande, en compañía de su invitado de honor, Enrique Peña Nieto,presidente de México.

Es una ocasión histórica: nunca antes una visita deEstado había coincidido con una fecha tan importante para el país europeo.

No muy lejos de ahí, hacia el sur del río Sena, otropresidente mexicano es huésped distinguido de la ciudad desde hace cien años. Suarribo a la capital francesa, en los inicios del siglo XX, marcó el triunfo de unarevolución social en México. Ambos presidentes representan dos estadioscontrastantes del Estado: Díaz, el Estado autoritario que explica laRevolución; Peña Nieto, el Estado fallido que explica el reinado del crimenorganizado. Porque, mientras transcurre el vistoso desfile militar en París, esinevitable pensar en lo que ocurre del otro lado del Atlántico, donde elsecretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, ha iniciado formalmente elcontrol de los daños causados por la fuga de El Chapo

Descartar su renuncia, despedir a tres funcionarios (incluidoel director del penal de Altiplano), mantener a 31 personas en calidad depresentados y prometer una búsqueda exhaustiva que no dará descanso al prófugo,son algunas de las primeras medidas, además de denunciar la corrupción, ladeslealtad y la traición como condición necesaria para la evasión.

Pero existeun elemento preocupante en su discurso que no puede pasar desapercibido: lafuga de El Chapo fue posible gracias a dos puntos ciegos en el sistema devigilancia de la celda del delincuente más peligroso del penal, dos puntosciegos que existen por respeto a la intimidad del recluso. Los Derechos Humanosnuevamente son impedimento para el pleno ejercicio de la justicia en México.

¿Cuántasveces hemos escuchado ese relato? 

Para la construcción del túnel del escape fue necesariaingeniería sofisticada, planificación, inteligencia, acceso a los planos de lacárcel y una silenciosa logística que se desenvolvió ante los ojos del personalde un penal de máxima seguridad. La fuga requirió también de condicionesespecíficas como la permanencia del reo en la misma celda durante el año ymedio de su reclusión.

No obstante, desde la óptica del encargado de lapolítica interna, la fuga se explica por las prerrogativas inherentes a losDerechos Humanos. 

Mientras el presidente de México visita el mausoleo deNapoleón Bonaparte en la Iglesia de Los inválidos, en París, otra tumba,infinitamente más austera y discreta, se mantiene a la sombra de un pino en elcementerio de Montparnasse; es la tumba del constructor del moderno Estadomexicano que supo mantener, durante más de treinta años, el monopolio legítimode la violencia. Los excesos del porfiriato, que comienzan con su duración, lainjusticia en que vivían las mayorías y el asfixiante ambiente político que dioorigen a la revolución, no impiden advertir el abismo que separa a aquel Estadoautoritario con el Estado fallido que permite la existencia de un poderparalelo opuesto a las leyes y cuyo líder principal se fugó el sábado pasado através de un túnel de un kilómetro y medio de longitud. 

El dinero que permite comprarlo todo al crimen organizado,en especial un grueso segmento del Estado compuesto por funcionarios de jerarquíamedia, busca hoy comprar la colaboración de los ciudadanos para recapturar a ElChapo.

La procuradora general de la República ha prometido 60 millones de pesosa quien proporcione información que conduzcan hasta el paradero del prófugo. Esel mismo dinero que no ha llegado al sistema penitenciario para mejorar sufuncionamiento, al menos así lo deja ver el informe de la Comisión Nacional deSeguridad que en 2013 estableció nueve observaciones: torres sin vigilancia,detectores de sustancias prohibidas obsoletos, cámaras con cronometría errónea,entre otras. 

No obstante esas anomalías, llaman la atención otras fallasal interior del penal del Altiplano, como las prerrogativas de que gozabaGuzmán Loera: una amplia comunicación que le permitió, según la periodistaAnabel Hernández, autora de “Los señores del narco”, organizar en 2014 unahuelga de hambre que involucró a casi mil reos, incluyendo a algunos líderes decárteles enemigos.

El hombre a quien se atribuyen miles de muertes violentaspudo concertar la voluntad de los internos del penal para denunciar presuntasviolaciones a los Derechos Humanos.

Amnistía Internacional (AI) hizo una declaración dondeconsidera que el respeto a los Derechos Humanos de los presos no es unimpedimento para garantizar la seguridad de un penal. Unas horas después, elsecretario de Gobernación vuelve a los reflectores para confirmar que, enefecto, los Derechos Humanos no influyeron en la fuga de El Chapo. 

Los presidentes de México y Francia descansan de una largajornada conmemorativa y, en sus tumbas, Napoleón Bonaparte y Porfirio Díazduermen el sueño de los justos.

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