El último partido, contra los NewOrleans Pelicans, ha servido para que las pequeñas esperanzas que laanterior victoria les dio se conviertan en auténtica fe. De nuevo elequipo ha logrado establecerse como uno de los principales candidatosal título y de nuevo lo han hecho jugando al Baloncesto y noaprovechando una mala noche de un equipo que, además, resulta sobreel papel nominalmente inferior a los jugadores de la franquicia deOhio.

El primer cuarto empezó con lostípicos bandazos en el marcador que el estilo de juego de ambosequipos, rápido y agresivo, suele traer. Jugadas rápidas que llevana canastas o a contragolpes vertiginosos que provocan que las rachasde entre cuatro y seis puntos sean habituales en ambos lados de lacancha.

Nadie logró en ningún momento distanciarse preocupantementeen el marcador y al final de los primeros doce minutos nada se habíadecidido. El marcador mostraba una pequeña ventaja de cuatro puntospara los jugadores de New Orleans pero sobre la cancha la sensaciónera de tablas.

De hecho el segundo cuarto empezó delmismo modo que el primero, con un juego por rachas que hacía que elresultado resultase incierto. Cada pocas jugadas uno de los equiposlograba arañar unos pocos puntos a su rival que inmediatamente dabala vuelta a la tendencia y antes de darnos cuentas sonaba la bocina.La mitad del partido había llegado y la ventaja había pasado de serde cuatro puntos a ser de cinco puntos, tablas técnicas en unpartido lleno de intercambios de canastas.

El tercer cuarto no fue diferente y enpoco menos de ocho minutos no pasó nada que no hubiéramos visto enlos dos cuartos anteriores. Sin embargo en ese momento el partido sequebró por completo y los Cleveland Cavaliers lograron un parcial dequince a uno que cambió completamente el marcador y llevó elresultado a su campo, donde el equipo liderado por LeBron James sesiente más cómodo que en ningún otro lado.

Una desventaja de seispuntos se instaló en un marcador que parecía presagiar una derrotadel equipo de New Orleans que se preveía inevitable.

El último cuarto fue como losanteriores: cambios continuos de tendencia, pero ninguna racha losuficientemente importante como para que resultase destacable.

Elcuarto acabó con un parcial de treinta y dos a treinta y tres paralos Cleveland Cavaliers que dejaba el partido cerrado y a los de Ohiovictoriosos en un partido en el que se vio mucho baloncesto.

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