El noruego Magnus Carlsen, de 23 años, hasido hoy declarado Campeón del Mundo de Ajedrez por segundo año consecutivo,tras su victoria en la 11ª partida contra el aspirante, el indio ViswanathanAnand.

A pesar de abrir con blancas, dio laimpresión de que Carlsen de nuevo se conformaba con el empate, fiándolo todo ala última partida. De hecho, permitió que de nuevo Anand utilizase la DefensaBerlinesa, que todavía a día de hoy parece inexpugnable. En los días previosKasparov, que había sido su analista en el pasado, le advirtió que no se podíaser campeón del mundo únicamente nadando cerca de la orilla y que un campeóndebía salir alguna vez a mar abierto.

También le amenazó con la “maldición deCaissa”, la diosa del ajedrez, a la que no gustan los jugadores timoratos.

Sin embargo, parece justo lo contrario yCaissa debe tenerle bastante estima. Todo iba más o menos como podía preversehasta la jugada 23. Ahí el Tigre de Madrás tenía preparado todo un zarpazo conuna idea nunca antes explorada en la teoría que le daba una gran ventaja en laposición.

La tensión podía mascarse en el ambiente. Siel indio conseguía llevar esa ventaja hasta el final y vencer con negras, secolocaría con empate y una situación envidiable en la última partida, conventaja psicológica clarísima y abriendo con blancas. Para mayor emoción, ambosempezaban a tener apuros de tiempo.

Las cosas no pintaban bien para el jugadornoruego.

Sin embargo, Anand fue vencido por la enormetensión y cometió, después de esta idea genial, dos errores consecutivos que lecondenaron. El primero fue que se la pasó una jugada, no sencilla de ver paraun humano, que casi hubiese acabado con Carslen.

Poco después, queriendo hacervaler su ventaja por la vía rápida, se embarcó en un sacrificio de calidad queCarlsen pudo detener llegando con ventaja al final.

Así, de nuevo, igual que había sucedido en lasexta partida, Carlsen terminó venciendo una partida que tenía posiblementeperdida. Quizá sea igual de justo decir que este campeonato tanto lo ganó unocomo lo perdió, por sus errores, el otro. 

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