Hay partidos en los que parece que losjugadores de un equipo salgan al campo habiéndose dejado lashabilidades en el vestuario. De pronto las estrellas se transformanen jugadores del montón y los equipos se encuentran jugando unbaloncesto que no es propio de este tipo de equipos. En esencia es loque les pasó a los Miami Heat, que parecieron perder las habilidadesuna vez acabó el primer cuarto.

El partido empezó de la manerahabitual, con intercambios en ambas canastas y pequeñas rachas queno llegaron a ser preocupantes. Ambos equipos se pusieron varias vecespor delante en el marcador y todo parecía ser normal en un partidoen el que ninguno de los dos equipos está especialmente bien o mal.El cuarto acabó con un veintiséis a veinticuatro para los MiamiHeat y en las charlas entre cuartos no había nada destacado quemodificar.

Sin embargo en el segundo cuarto todopareció cambiar. En el equipo de Miami empezaron a darse errores queno son especialmente habituales en el equipo. Tiros que en otrasocasiones se aciertan en esta ocasión se fallaban y los porcentajesde acierto en el tiro comenzaron a bajar peligrosamente. Solo ladefensa logró salvar el cuarto, que acabó con un diecisiete adieciséis para los Indiana Pacers.

Sin embargo la defensa no pudo evitarque Indiana acabara por volver a los números habituales mientras quelos jugadores de Miami Heat seguían en este cuarto muy por debajo desus estadísticas de tiro, volviendo a acabar el cuarto con unaanotación por debajo de los veinte puntos. Un veintidós a dieciséispara los Indiana Pacers que colocaba a Miami Heat en un compromiso.

En el último cuarto la defensa volvióa ser efectiva para Miami y lograron bajar de nuevo la anotación deIndiana Pacers por debajo de los veinte puntos, pero el balón noacababa de entrar por el aro en las jugadas ofensivas y el resultadovolvió a beneficiar a los Indiana Pacers, en este caso en undieciocho a diecisiete que colocaba a Miami Heat con seis puntos pordebajo.

Un partido para olvidar de un equipoque en principio debería aspirar a todo, pero que no tuvo, ni muchomenos, su noche.

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