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Las 500 millas de Indianapolis es una carrera de enorme tradición. Uno de los Santo Grial del deporte motor sea el serial que sea. Ganar en Indy ese trofeo con las caras de los pilotos y bañarse en leche, es algo que no tiene igual en el automovilismo. La carrera siempre tiene un lugar especial en el calendario de la Indy Car. Junto a las 24 horas de Le-Mans o las 500 de Daytona en NASCAR, la Indy 500 es de esos eventos que siempre están en la palestra del automovilismo y en específico en Estados Unidos. En épocas donde NASCAR es el serial más seguido en el país de las barras y estrellas, las Indy 500 siempre es un evento con tradición enorme y que toma tinta en los medios escritos.

Will Power ganó las Indy 500 al pasar al primer lugar en las últimas 5 vueltas

En esta ocasión llegaban favoritos del público como Danica Patrick. La mujer que revolucionó el automovilismo. Otros como el experimentado brasileño Helio Castroneves que ya había ganado en el Indianapolis Motor Speedway en 3 ocasiones. Sin duda que fue una carrera muy accidentada pero que tuvo gran emoción. Wil Power, Carpenter, Newgarden o Hunter-Reay eran los caballos que podían ganar.

Fue una carrera de muchos accidentes y que pasó en gran parte por la estrategia de ingenieros y equipos. Una carrera de 200 vueltas en el óvalo más famoso del mundo. Will Power ya había ganado 33 carreras en Indy Car pero nunca en las 500 millas. Power siempre había estado en la palestra de potenciales ganadores en el pasado.

Mientras Power tuvo que ver como Takuma Sato o Rossi eran sorpresivos en sus victorias en Indianapolis. O eternos favoritos como Tony Kanaan que también por fin pudo ganar y bañarse en leche.

Ed Carpenter tenía el mejor auto y además tuvo la pole. En toda la carrera siempre estuvo presente en los primeros lugares. Pero el miembro del Team Penske, siempre estuvo detrás de Carpenter. Carpenter lideró la carrera por 65 vueltas pero no fue suficiente para ganar la carrera.

La carrera se disputó con altas temperaturas y con un nuevo diseño del auto, comparado al año anterior. Fue una carrera con muchos cambios de liderato. En total fueron 15 líderes diferentes con 30 cambios de delantera. De esos cambios de delantera, muchos fueron al cargar combustible en pits. Muchos accidentes y banderas amarillas fueron cambiando estrategias de los equipos. Tras el abandono tempranero de Sato (nada nuevo), siguió Davis y Danica Patrick. La icónica piloto del Go Daddy verde, perdió el control de su auto al cambiar de neumáticos.

Muchos pilotos tuvieron ese mismo problema. Más tarde Helio Castroneves abandonaría la carrera por un similar problema.

El final fue electrizante con Power aprovechando la parada en pits de Wilson

La última ronda de parada de pits fue a 28 vueltas del final.Todas las banderas amarillas pusieron muy claro la situación en la carrera. Los que tenían el tanque lleno y sin gomas gastadas; otros tratando de no parar más y llegar con lo justo. Oriol Servia y otros como Wilson eran de ese grupo de líderes que estaban en la segunda situación. Will Power siempre tuvo una estrategia sólida y estuvo en ese primer grupo de corredores con el tanque lleno a la hora definitoria de la carrera.

El joven Wilson tuvo que pasar a pits en las últimas 5 vueltas y eso abrió el camino para que Power tomara el liderato y no lo soltara. La victoria fue la 81 para Roger Penske y la 17ma en Indy500. Mención especial para Alexander Rossi (ganador en 2016) que siempre arriesgó y fue de los que más rebases hizo al salir de su línea.De nueva cuenta el Team Penske en lo más alto en el Indianapolis Motor Speedway. Ed Carpenter terminó 2do con Scott Dixon del equipo de Chip Ganassi como tercero. Power lidera en puntos en la IndyCar seguido de Rossi del Team Andretti. Newgarden (también del Team Penske) es tercero.