En el deporte, puede sufrir muchos fracasos pero siempre hay oportunidad de revancha. Suena a una frase cliché pero es cierta. Para la rumana Simona Halep, el hecho ha estado en nunca rendirse.

El año pasado en la arcilla de Roland Garros, perdió contra la novata Jelena Ostapenko. La letona le volteó el partido estando set abajo y 3-0 abajo en games en el 2do. Un colapso terrible para Halep. Inclusive este mismo año en enero, no pudo ganar otra final; Caroline Wozniacki se llevó el Australian Open para romper su propio maleficio de no ganar un Grand Slam. Halep mirando siempre con el premio de segundo lugar.

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Este año en París en Roland Garros 2018, la historia fue diferente.

Simona Halep llevaba ya 3 finales perdidas de Grand Slam. La rumana sólo se encontraba detrás de la belga Kim Clijsters que llegó a 4 finales sin éxito antes de su triunfo en el US Open de 2005.

El torneo este año siempre marcaba a Halep como la favorita. No sólo por ser la sembrada 1 en el ranking, pero por su juego que siempre se le da mejor en la arcilla. Sólo faltaba pasar ese obstáculo de no poder ganar la final.

Halep se sobrepuso al primer set perdido para derrotar a Stephens en la final

Simona Halep, llegaba a otra final más pero con la presión de las finales perdidas. Halep tuvo su primera prueba de fuego en el torneo contra la belga Elise Mertens (16 del ranking). En cuartos de final sufrió ante una ex 1 del mundo como la alemana Angelique Kerber.

En Australia en este año, tuvo una guerra en semifinales contra la teutona. En semifinales, aplastó fácilmente a la española Garbiñe Muguruza (2 del mundo). En la final se medía a la joven pero ya campeona de un grand slam (US Open), Sloane Stephens.

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El partido parecía indicar otra derrota para la rumana en una final. Especialmente por lo dominante que se vio Stephens en el primer set. Stephens había eliminado en semis a su compatriota y amiga Madison Keys.

La estadounidense con un estilo agresivo y con gran drive. Halep con un estilo defensivo y con martillazos desde el fondo. Un partido que se prestaba para ser uno de fuegos artificiales y muchos tiros ganadores. Pocas finales femeniles en tiempo reciente en Roland Garros, se pueden comparar a esta. Ostapenko vs Halep del año pasado fue peleada, pero esta quedará también para la historia.

El primer set fue frustrante para Halep con tiros muy al centro y una Stephens sólida al soltar su drive. A pesar de más errores no forzados, se veía a Simona enojada y gastando mucha energía en cada punto. Stephens más fluida y sin nervios. Como si hubiera jugado muchas finales de Grand Slam.

La segunda manga duró 41 minutos. Todo se volteó a Stephens. El desgaste que le propuso Halep en el primer set cobró su efecto.

Con el 0-2 en contra, Halep saco los colmillos para quebrar y empatar a 2 en los games del 2do set. Menos peloteo de Halep y subiendo más a la red. Stephens cansada, empezó a cometer muchos errores no forzados al tirar profundo.

Tras el 4-4 vino Halep con dos games ganadas en fila. Muchos tiros a la paralela y peloteo en el que Stephens se vio menos suelta y sin salvar tan cómoda los martillazos del drive o revés a dos manos de la rumana. En el tercer set en la pista Philippe-Chartrier, la gente vio como Halep tomó ventaja de 5-0.Games tremendo con Halep subiendo a la red para que con el smash arriba de la cabeza, pudiera definir un punto clave. Halep convirtió 8 de 10 puntos posibles yendo a la red. Hasta su servicio le ayudó a tener su primer ace del juego.

Stephens ya no tenía esos tiros [VIDEO] ganadores con su drive al agotar a Halep de lado a lado. Ahora era la rumana la agresora y la que obligaba a la defensa y errores no forzados de su rival. La defensa prodigiosa de la rumana desgastó a Stephens, a pesar de que ella ganó el primer set. Al estar arriba 5-1, los problemas de otros colapsos vinieron a su mente.

Al final Stephens estrelló la bola en la red para así poner atrás años de frustraciones en finales. Halep es ahora la 2da rumana en ganar un Grand Slam. La 1 del mundo podrá pensar en ganar más Grand Slams ahora que se ha quitado la presión de encima. Siempre es más fácil ganar más títulos grandes, un vez que cae el primero.