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Novak Djokovic forma parte de los 4 fantásticos por una simple razón: ganar Grand Slams de manera voraz. El serbio Djoker había pasado por problemas con lesiones en 2017. Incluso cambió su equipo de trabajo, dejando de lado a la leyenda Boris Becker. En este 2018, tras la cirugía en uno de sus codos, el regreso a la élite parecía que tardaría mucho. Nole perdió en cuartos de final en su Major preferido (Australian Open), contra el coreano Chung Hyeon. Después de esto vino la cirugía en el codo.

Poco a poco, Nole iba regresando y se quedó en cuartos de final de Roland Garros, ante la sensación del torneo en la forma del italiano Marco Cecchinato.

Empezando su campaña en pasto, tuvo un match point contra Marin Cilic en el abierto de Queen's Club. Nole siempre ha sido un jugador que se crece en cancha dura, como en el US Open o en Australia, pero que no desmerece en el pasto (3 títulos de Wimbledon antes de este de 2018).

Nole entraba como un caballo negro a esta edición de Wimbledon, como el sembrado 12. La victoria ante Kyle Edmund en tercera ronda, tras haber perdido un set, fue el partido que le dio confianza para lo que restaría del torneo. Ganarle a la nueva sensación británica en su casa. Luego sometió al juego de saque de Karen Khachanov, con su juego defensivo, que hace mejor que nadie al estirarse él y por consecuente los games. En cuartos le gano a un Kei Nishikori, que se vio en su mejor torneo en pasto en su carrera.

En las semis pudo derrotar en un juego de más de 5 horas y media a su rival, Rafael Nadal.

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Un partido histórico que tuvo que acabar en dos días. Kevin Anderson fue el responsable de que Nole tuviera un día menos de descanso. El sudafricano no sólo había remontado dos sets en contra ante el gran Roger Federer, pero jugó una semifinal de 6 horas y media contra John Isner. Un duelo de sacadores que se convirtió en el 2do juego más largo en Wimbledon. Pero muchos sabíamos que Nole iba a ganar la final y de manera cómoda.

La final fue un trámite para Djokovic salvo un tercer set peleado contra Anderson

Novak aplastó a Anderson en los dos primeros sets por 6-2. Si de por si se sabía que Anderson no tendría un juego fácil, menos se ayudó con tantos errores no forzados. Djokovic con su estilo defensivo era el peor matchup para el gran juego de saque del sudafricano. El martillo del drive de Anderson no se vio efectivo y cuando quiso forzar eso se tradujo en bolas fuera y errores no forzados a granel.

Djokovic tuvo en su saque su arma más confiable. El último set fue peleado, pero ya fue muy tarde para Kevin Anderson y sus aspiraciones.

Fue una final deslucida, pero eso no es culpa de Nole. Anderson ya había estado el año pasado en su primera final de Grand Slam, contra Rafael Nadal en el US Open. En aquella final de cancha dura también fue barrido.

Nole acarició el título con un tremendo passing shot, cuando Anderson quiso ir a la red. Un tiro fantástico a la paralela que reflejó su gran partido y torneo en general. Al final el tiebreak se decidió por un marcado 7-3. Nole festejó con su esposa Jelena y su hijo en una gran imagen. Nole está de vuelta y ya amenaza a los 14 Grand Slams, que consiguiera el mítico Pete Sampras. Cada vez se acerca más a Rafael Nadal y los 20 de Federer. Sin duda, que cuando acabe su carrera siempre será recordado, como uno de los mejores de todos los tiempos.