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Wimbledon 2018 ha visto uno de los torneos más impredecibles en su historia. Las primeras 10 sembradas fueron cayendo, conforme pasaban los días en las dos semanas en el All England Club. Pero había dos jugadoras que no eran top 10, sin embargo se sabía que podían llegar a la gran final de la rama femenil. Angelique Kerber llegó como la 11va sembrada.

Serena con un ranking [VIDEO] polémico de 25, a pesar de no merecerlo por su inactividad al haber estado dando a luz. De cualquier manera, todos sabían que Serena era de las favoritas. Serena Williams se vio favorecida y más cuando Muguruza, Wozniacki o Halep (3, 2 y 1 en ese orden) quedaron fuera temprano en el torneo.

Pero el estilo de contragolpe de la alemana, siempre ha sido la medicina perfecta para el estilo de tiros ganadores y potencia de la 23 veces ganadora de Grand Slams.

Kerber aprovechó los errores no forzados de Serena para encaminar el fácil triunfo

Kerber venía de vencer a Naomi Osaka, Daria Kasatkina y la joven perla Jelena Ostapenko. Tres rivales en las top 20 de la siembra muy complicadas. Serena sólo enfrentó a una sembrada, dentro del top 20 en las semis al derrotar a la germana, Julia Goerges. Pero su camino a la final fue complicado, porque tuvo que enfrentar a rivales, como la francesa Kristina Mladenovic (una ex top 10).

El partido fue sorpresivo por el resultado y la duración. En apenas 65 minutos, Angelique Kerber despachó a Serena Williams en el pasto sagrado de la cancha central de Wimbledon.

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Una victoria en dos relativos fáciles sets (6-3 y 6-3). Kerber ya había derrotado a Serena en una final de Grand Slam en el Australian Open de 2016. Ese mismo 2016 en el que pudo ganar el US Open y perdió la final en Wimbledon, contra la misma Williams. Así que esta final tenía un sabor de revancha para ella.

Pero Kerber pudo vencer a una nerviosa Serena en dos sets, gracias a muchos errores no forzados de la jugadora más dominante en la rama femenil de los últimos tiempos. Pero Kerber aprendió del mal 2017, que pasó sin ganar Grand Slam y en este 2018 ya había mostrado mejora, al llegar cuartos de final en Roland Garros. Se tenía que medir a una Serena motivada, que dio a luz hace 10 meses.

Kerber dominó los primeros games y quebró rápido a Serena. Ese estilo de contragolpe y de alargar los puntos, Serena no se ayudó precisamente mucho con demasiados errores en tiros fáciles estrellados en la red. La 181 de la ATP se vio fuera de foco. Kerber (con su nuevo coach Wim Fissette) pudo arrasar en la final.

No le dio ni una ventana a Serena para meterse en el partido. Kerber inició 2-0 arriba y Serena pudo quebrar para ponerse arriba 3-2. Fue la única reacción de la Williams. Inclusive Serena tuvo un grosero ace de 125 millas por hora. Con la primera manga 3-3, Serena se empezó a desmoronar con una doble falta que le costó el game. Kerber ganó los siguientes games para llevarse el primer set 6-3.

Kerber siguió contragolpeando y alargando los puntos. Serena con su conocida potencia optó por ponerle un poco más y mando muchas pelotas fuera en tiros, al centro de lado de la cancha de Kerber. En el 2do set, Kerber aprovechó los malos segundos saques y con 3-2 arriba, también mostró que podía ganar con tiros ganadores. Angelique metió un tremendo drive a la paralela, para empezar a dar forma a su aplastante victoria.

La última alemana [VIDEO]en haber ganado el trofeo Venus Rosewater Dish, había sido Steffi Graf hace 22 años. Kerber empezó el año como 22 del ranking ATP. Y eso que falta que juegue el US Open en cancha dura, que es más su superficie. Serena es la eterna reina de Wimbledon en los tiempos modernos, pero tarde o temprano alcanzará a Margaret Court en la lista histórica de triunfos de Grand Slam con 24. Kerber puede presumir en su hoja de vida ser de las pocas jugadoras en vencer a Serena Williams en una final de torneo major; ahora puede decir que la ha vencido dos veces.