Ichiro Suzuki se retiró hace un día en el Tokyo Dome y con la gorra del equipo con el que entrará a Cooperstown. Fue un final perfecto para uno de los mejores Mariners en la historia y uno de los bateadores más temidos de todos los tiempos. Ichiro es el ejemplo de un caballero y elegancia dentro y fuera del diamante. Desde su parado en la caja de bateo, agarrando el madero como si fuera un sable, hasta su swing compacto pero efectivo.

Ichiro es considerado una leyenda.

Ichiro abrió la brecha para que más jugadores nipones llegaran a la MLB y no sólo como pitchers. Los Mariners ganaron el 2do de la serie en Tokyo, ante los Athletics por pizarra de 5-4; mismo marcador en el debut de Ichiro en las Mayores.

Ichiro dijo adiós a sus 45 años y fue de esos momentos icónicos en la historia del Béisbol. Ver a sus compañeros, salir de la banca (y también el rival) aplaudir cuando Suzuki salió del juego en la 8va entrada.

Las lágrimas de Yusei Kikuchi (pitcher japonés que tuvo su primera apertura en MLB) fueron ese momento cumbre. El abrazo con el más grande Mariner de la historia, Ken Griffey Jr., fue la conclusión de ese magnífico momento. Este tipo de situaciones suceden con los más grandes. Pasó hace unos años con Jeter, Mariano y ahora Ichiro.

Ichiro se retira con 3,089 hits y un pase directo unánime al HOF

Ichiro tuvo sólo una base por bolas en los dos juegos, pero eso era lo de menos.

Desde el año pasado, Ichiro amagó con el retiro al estar en la oficina de los Mariners más que en el terreno. El manager Scott Servais y la franquicia, le dieron la oportunidad de ser titular en Tokio y antes del 2do juego, decidió que era tiempo de decir adiós.

Ichiro deja un legado de 3,089 hits y más de 4 mil sumando su trayectoria en Japón (NPB con Orix Buffaloes) y en la MLB. Ichiro llegó a las Mayores cuando tenía 27 años y aún así pudo amasar esos números de videojuego.

En 2001 fue el MVP y novato del año en el joven circuito. En ese año, los Mariners ganaron 116 juegos y se quedaron a un paso de jugar la Serie Mundial.

Ichiro es un jugador que era una máquina de conectar imparables y que entra a Cooperstown por estar en el club de los 3 mil hits y conectar por 10 campañas consecutivas 200 o más hits. Sólo él y Pete Rose tienen esa distinción. Ichiro ha aparecido en 28 campañas sumando la NPB y MLB.

Ichiro siempre tuvo esa ética de trabajo de estar en perfecta condición física y por algo tuvo 2,653 juegos en el máximo nivel del béisbol.

Ichiro sólo jugó dos veces playoff siendo la de 2001 con Seattle (2012 con los Yankees). Ichiro jugó 19 años en MLB y consiguió su hit 3 mil en 2016 en Coors Field ante los Rockies. Ichiro bateó .350 en 2001 con 738 apariciones en el plato. Ichiro se va con 3 bates de plata y 10 guantes de oro como OF (además de 10 All-Star Games).

Además fue champion bat de la AL en 2001 y 2004.

Ichiro también tuvo su otro gran momento en 2004, cuando rompió el récord de George Sisler de más hits en una campaña (acabó con 262).Ese año Ichiro tuvo un irreal promedio de .372. Suzuki se retiró con un .311 de AVG y un .402 de OBP. En el World Baseball Classic, fue campeón con Japón en dos ocasiones. En el WBC de 2006 tuvo 12 hits y 7 carreras anotadas. En 2009 batalló en el torneo, pero tuvo el hit ganador en la final contra Corea del Sur.

Ichiro siempre tuvo la velocidad del bate, además de las bases y en el fildeo

Ichiro siempre tuvo la gran velocidad en las bases (506 robos) y eso le ayudaba a hacer grandes atrapadas en el jardín derecho. Esa velocidad le permitió siempre ser especialista en tener infield hits. Ichiro podía parecer Spiderman robando HR al trepar la baranda de protección. Además de todo eso, siempre tuvo un brazo enorme para poder sacar en cualquier base. Un láser que incluso muchos compararon con lo mejor de la historia del deporte.

Ichiro siempre tuvo esa capacidad de poder acortar su swing y cachetear la bola como si fuera un swing de golf (muy a la manera de los japoneses). De sus 3,086 hits, 362 son 2B y 96 triples (117 HR y 780 remolcadas en total). El swing de Ichiro siempre ponderó el hacer contacto y poner la bola donde quería. Su swing siempre cubrió gran parte del plato y siempre fue un maestro en ir a banda contraria con la nariz de su madero. Siempre un perfecto 1er bate. Ichiro debe entrar de manera unánime al HOF en 2025.

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