Apoyo, entusiasmo y seguridad. Tres elementos fundamentales para todas aquellas mujeres que han pasado por tormentas.

Algunas mujeres eligen redescubrir su fuerza a través del deporte, específicamente la navegación. Otros deciden confiar en manos amigables, para compartir y superar los recuerdos de una mala caída.

Los cursos terapéuticos, para aquellas mujeres que se ven obligadas a enfrentar problemas oncológicos, podrían resultar menos pesados si se comparten y se enfrentan con la sonrisa de personas amigables. Desde el Centro de Vela Caprera, que ofrece un curso de navegación para pacientes, hasta la Asociación Libellule Onlus, un verdadero punto de referencia para todos: dos formas diferentes de redescubrirse y sentirse fuerte nuevamente.

Cuestiones sociales y ambientales son prioridad de estas asociaciones, tanto que realmente participan en varios proyectos dedicados a la educación y el respeto por el medio ambiente. En primer plano, sin embargo, hay regatas de vida, es decir, cursos integrados de psicología y entrenamiento de navegación dedicados a pacientes con cáncer, que son dirigidos por Paolo Martano, presidente del Centro Velico Caprera, fundado en 1967, y mucho más que una simple escuela de vela.

Pacientes con cáncer, las reinas del mar

Ellos ofrecen cursos para pacientes con cáncer: mujeres que van por una semana, con un protocolo terapéutico específico, junto con psicooncólogos. Este curso tiene una estructura equivalente a c1 lo que significa un curso de iniciación (que se lleva a cabo de mayo a octubre).

Son operadores de navegación, en lo que respecta a los aspectos médicos y psicológicos, hay hospitales que los atienden, al igual que los profesionales de la Universidad de Milán.

Este es el sexto año de vida del curso, nacido en 2012 a partir de la idea de Umberto Veronesi uno de los profesores de este Centro Velico Caprera.

En resumen es un camino real dentro de un proyecto nacional que tiene como objetivo recopilar datos para un estudio que pueda resaltar sus beneficios.

Además de tomar conciencia de la fuerza de la tripulación y, por lo tanto, también de ellos mismos. Es una experiencia de vida importante: tienen la oportunidad de reconocer su fortaleza en situaciones alejadas de la vida normal y en las dificultades.

No existen barreras desde el punto de vista físico, ni siquiera por la edad. Hay personas de la tercera edad que practican la navegación habitualmente: las herramientas se adaptan a sus capacidades. Reanudar los deportes es tan importante como respaldar todos los controles periódicos programados después de una operación.

Paola Martinoni, fundadora de la Asociación Libellule Onlus, organizada por la clínica Columbus en Milán, señaló que luego de asumir el desafío que el profesor Umberto Veronesi les planteo no hubo asociación que pudiera ayudar a los pacientes en los controles durante los 5 años posteriores a la cirugía. Especialmente en Milán, donde lleva meses tener una cita.

La Asociación Libélulas es un punto de referencia para las mujeres que han tenido cáncer y se han sometido a cirugía.

Se les ayuda a recuperar el entusiasmo y la seguridad. Recuperar la vida. Y para disminuir la ansiedad de los controles, pues las secuelas son el momento crucial. A menudo, el seguimiento se convierte en una cita devastadora con largos tiempos de espera, estrés y miedo.

Chequeos y recuperación psicológica

Los pacientes se inscriben en la asociación y se les llama cada seis meses, de acuerdo con el hospital de origen para el seguimiento. Se organizan todas las visitas y comprobaciones periódicas que necesita el paciente. Y los resultados del seguimiento se comunican el mismo día, sin agotar y desestabilizar las expectativas. La Asociación también está abierta a la familia, para prevenir enfermedades que pueden ser familiares.

Se busca ser los hilos de solidaridad y ayudarles a estas mujeres a recuperarse y regresar más fuerte que antes.

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