El Australian Open 2021 si se pudo realizar, a pesar de que la pandemia sigue en todo el mundo. En la rama femenil, Naomi Osaka rubricó su triunfo en la cancha dura de Melbourne en 2019. La japonesa entró como la sembrada 3 del mundo y era una de las claras favoritas. En una siempre volátil WTA, Osaka es de lo más consistente en los últimos años y especialmente en cancha dura. Naomi no batalló tanto, como en sus otras 3 finales, al liquidar a Jennifer Brady en dos sets (6-4, 6-3).

La final fue muy tensa por parte de ambas y Osaka partía en esta como amplia favorita y, por ende, con la mayor responsabilidad y presión.

La estadounidense Jennifer Brady (sembrada 22) fue la más nerviosa de ambas en la primera manga y cometió muchas dobles faltas y en momentos cruciales. La final se definió, cuando Brady regaló el último game del set a Osaka estando 40-0 arriba. Brady en la red estrelló la pelota en un groso error no forzado. A partir de allí, el partido fue un trámite con Osaka poniéndose arriba en el 2do set 3-0.

Al final, Osaka sufrió un poco para cerrar la final, pero se llevó la 2da manga 6-3. Brady es una jugadora de mucha potencia, que arriesga demasiado y es proclive a llenarse de errores no forzados. Osaka fue agresiva en la devolución en el buen saque de Brady y en los rallies siempre pudo sacar la mejor parte. La japonesa usó mucho su revés a dos manos a los vértices y eso fue algo que Brady nunca pudo enfrentar del todo.

Osaka mostró su experiencia en finales en un primer set tenso ante Brady

Con Osaka arriba 2-1, Brady fue quebrada en su saque. Naomi castigó mucho a Jennifer en los rallies de revés a dos manos de ambas y teniendo tiros ganadores con su drive a la paralela. Osaka arriba 3-1, también empezó a mejorar sus intentos de primer saque y eso le permitió ganar algunos puntos cortos.

Las dos tenistas batallaron mucho con las faltas en su saque en el primer set.

Un momento clave del partido fue cuando estando 4-4 y 30-30, Osaka hizo un gran drop shot y Brady pudo contestar con el tiro del partido. La estadounidense pudo llegar al drop shot y levantó la bola por encima de Osaka. A pesar de eso, Naomi mantuvo la compostura y Brady no pudo concretar un punto de quiebre, que pudo haberle dado el set.

Osaka pudo llevarse ese game clave con su revés de derecha a la línea.

Brady desperdició un game enorme estando 40-0 arriba y con dobles faltas dejando que Osaka se metiera. Al final, fue la red y falló una bola muy clara para darle el primer set a la asiática. A partir de allí, Brady se desconectó de la final y dejó que Osaka se fuera arriba 3-0 a base de errores no forzados. Al final, el set se definió con un 6-3, con Osaka terminando a Brady con un buen saque y la estadounidense sacando la pelota en la devolución.

Naomi se llevó su 4to Grand Slam en cancha rápida y es la nueva cara del tenis femenil

Osaka es ahora la 4ta jugadora en activo con más Grand Slams con 4 superando a Angelique Kerber y empatando con la veterana belga Kim Clijsters.

Naomi de 23 años es la tenista y atleta en general mejor pagada y es una cara, además que es proclive al marketing al tener carisma. Osaka además ha probado que cada vez que llega a cuartos de final en el US Open o Australia, llega y gana la final. Naomi ha jugado 4 finales de Grand Slam y no ha perdido ninguna hasta el momento.

Naomi ganó en 2019 en Melbourne en 3 sets vs Petra Kvtivoa y en Flushing Meadows lo hizo en 2018 vs Serena y en 2020 en 3 sets vs Azarenka. Osaka volvió a vencer a Serena en cancha dura, pero ahora en Australia y en semifinales. El partido más duro de la campeona fue en 8vos de final vs la española Garbiñe Muguruza. En ese encuentro, Osaka salvó dos match points 5-3 abajo en el 3er set.

Osaka todavía tiene una deuda pendiente en arcilla en Roland Garros y en pasto en Wimbledon, en cuanto a Grand Slams se refiere.

De cualquier manera, Osaka a sus 23 años es la cara del tenis por su juego dentro de la cancha, pero también su manera de declarar y de ser sensible a temas fuera del tenis.

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