Muchas empresas- a pesar de haber sido monopolios absolutos- han llegado a convertirse enlas más grandes del mundo. Así fue con AT&T, la famosa “Mamá” Bell que en 1982, tras muchos años de dominio total, fueobligada a desmembrarse pero que, a pesar de una compleja serie dedesinversiones, fusiones y adquisiciones, nunca ha dejado de crecer.

En 1994, AT&T estuvo en la infancia de la telefonía móvil en México. Pero sin brújula por lo revuelto del marco regulatorio, dejó elmercado.

Hoy regresa por sus fueros con la adquisición de la malograda Nextelde México en 1,875 millones de dólares, menos deuda.

Hace pocos meses, AT&T compró del Grupo Salinas (TVAzteca) en 2,500 millones de dólares a la telefónica Iusacell-Unefon. Bajo el liderazgo del ejecutivo estadounidensede origen español Thaddeus Arroyo, AT&T pretende –en obvia estrategia para enfrentar aTelcel—ofrecer una mayor gama de opciones de telefonía móvil de alta velocidad.Arroyo contempla un mercado en México y Estados Unidos de 400 millones declientes.

La rapidísima aprobación de las adquisiciones de AT&Tpor el regulador en México, el Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT),refleja tanto la disposición del gobierno de Enrique Peña Nieto de acelerar laimplementación de su reforma entelecomunicaciones, como el talento de Arroyo como negociador.

La estrategia denegocios de AT&T en México ha cambiado tan vertiginosamente como lascircunstancias, lo que habla de una adaptabilidad de Arroyo digna de elogio.

Laempresa son sede en Dallas (legado de una de las “Baby Bells”, SWB) regresó alpaís inicialmente porque el IFT había determinado que Telcel, por su dominancia del mercado, debíadesinvertirse de activos, desde cartera de clientes hasta torres deretransmisión, para evitar una regulación “a la medida”. Era una granoportunidad de comprar participación de un mercado en crecimiento.

Según un estudio de Banamex, si Telcel vendía susoperaciones en varios estados, con entre 25 y 30 millones de clientes, podríareducir su dominancia y aminorar sus problemas regulatorios.

Sin embargo, conocida la habilidad legal de Telcel, y al revelarse los planes deinversión de AT&T y otros, declaró que no escindiría ninguna de susregiones, pues su presunta dominancia ya no era tal en un entorno de negociosde mucha mayor competitividad. Banamex estimó el valor de los activos quehabría de vender Telcel para supuestamente adelgazarse en unos 3,800 millonesde dólares.

Hoy se estima que AT&T llega al 21% del mercado con susadquisiciones.

Arroyo tendrá que ser muy cuidadoso de no crecerdesmesuradamente en los próximos años, pues no es descartable que podría llegara ser preponderante en ciertos segmentos de mercado.

Es incierto si Telcel cumplirá su compromiso de vendertorres de transmisión para evitar la preponderancia. El tema es clave paraparticipantes como AT&T, pues no es lo mismo entrar con torres yaexistentes que tener que invertir en nuevas.

América Móvil señaló en su más reciente reporte trimestral ala Bolsa Mexicana de Valores que no tiene “planes concretos de venta deactivos”. Pero AT&T está dispuesta a hacer lo que sea necesario paraaprovechar el evidente potencial de crecimiento del mercado mexicano.



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