Al cierre del año 2017 los resultados de la gestión económica del gobierno del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no son positivos. La Asamblea Nacional anunció que el año culminó con una inflación superior al 2.000 %, lo que significa un elevado aumento de los niveles de pobreza crítica en este país de América del Sur.

Miles de hogares y familias venezolanas sufren actualmente de una fuerte pérdida del poder adquisitivo, como resultado de la debilidad de los salarios, los cuales son erosionados semanalmente, por el alza desmedida de los precios de los alimentos, medicinas, ropa y calzado, transporte, automóviles, repuestos para vehículos, artículos escolares, alquileres, pólizas de salud, entre otros insumos.

Esta grave situación ocurrida durante el transcurso del año 2017, provocó severas protestas en las calles de varias ciudades venezolanas, entre ellas: Caracas, Valencia, Maracaibo, Puerto La Cruz, San Cristóbal, Maracay, Mérida, Ciudad Bolívar, Cumaná, Porlamar, Barquisimeto, Trujillo, Puerto Ordaz y Los Teques, entre otras localidades de la nación latinoamericana.

Durante estas manifestaciones, al menos unas 200 personas fallecieron, la gran mayoría jóvenes en edad universitaria, mientras miles de personas fueron detenidas y aún permanecen privados de libertad en cárceles con altos niveles de insalubridad y carentes de alimentos. A varios de estos presos, las autoridades policiales venezolanas no les permiten la visita de sus familiares.

Venezolanos mueren de hambre

A esta grave situación inflacionaria se le suma, el cierre de numerosas empresas fabricantes de alimentos, industrias farmacéuticas, ensambladoras de automóviles y productoras de artículos de higiene personal; situación que dejó a muchos trabajadores desempleados, especialmente aquellos que laboraban en el sector privado.

A raíz del cierre de las compañías fabricantes de alimentos se redujo significativamente la producción de harina de maíz, café, leche, pastas, pañales desechables y aceites comestibles, lo que ocasionó que los supermercados comenzaron a sufrir de un fuerte desabastecimiento. Para atender esta grave ausencia de comida en los mercados, el gobierno de Nicolás Maduro decidió importar alimentos a naciones vecinas, como Brasil, México, República Dominicana y Ecuador. Sin embargo, esta mercancía importada de vende a precios muy altos para el consumidor final.

Los resultados de la gestión económica del gobierno de Nicolás Maduro durante el año 2017 han sido nefastos para el país, numerosos niños fallecieron por desnutrición y se observa mucha gente pobre abriendo las bolsas de barura en las aceras de las calles venezolanas buscando restos de comida. Esta situación es la primera vez que ocurre en Venezuela. Mientras, las proyecciones económicas para el año 2018 no son nada alentadoras, debido a que las próximas elecciones presidenciales están previstas a realizarse en el año 2019. #America #Derechos Humanos