Publicidad
Publicidad

Para poder entender nuestro momento económico y porqué suponen tanta importancia las próximas elecciones, hace falta regresar al tema primitivo. En esta República caduca de país, por donde uno vaya, primero hubo algo que se obliteró cuando llegaron los españoles y se reinventó para cuando se fueron.

La economía de la nación, concepto que se inventó en el llamado México Independiente, se se había transformado para el Siglo XIX en el mismo sentido, pero nunca tanto como durante la última centuria.

Tal que no sería explicable el problema de la CDMX, sin comprender aquello que trascendió en el proceso.

En lo general, vamos a decir que el país funciona igual que desde la época prehispánica como lo explicaba Marx basado por medio de la lucha de clases.

Advertisement

No podríamos decir que cada museo, no sea parte de esta evolución, cuando apuntamos hacia un futuro versado en el crecimiento.

Entonces para entender la economía, el ciudadano, lo mismo que el candidato, deben conocer nuestra realidad. Para ayudarnos de modo empírico le planteamos caminar por Pino Suárez cuya fisonomía se ha venido adaptando.

La imagen limpia de la calle es positiva y se enlaza con el turismo, que muy ciertamente es fuente de ingreso. El potencial de la ciudad como parque de diversiones funciona, no se siente la inseguridad [VIDEO] si las vía pública se moderniza y hasta el material del suelo es diferente.

El paseo nos explica un vacío en nuestra democracia. Entrando por el Salvador nos topamos con un estacionamiento. Cuesta 40 pesos la hora hoy por hoy. Sería imposible no comprender los beneficios en la Belleza de cada palmo de tierra.

Advertisement

Pasamos rápido ante el Templo del Nazareno sin perdernos en el pasaje de los libros o en su rinconada con monumento y placita. No apostamos a que en el pasado haya estado todo tan bonito. México funciona si le damos lustre a las piedras.

Hemos mencionado como en este país aún se da asistencialismo a la cultura; definitivamente el que la iniciativa privada ponga museos, es algo contemporáneo. Celebremos pues el mes de los museos insertándonos en el corazón de la CDMX.

El uso de suelo es tema vital para nuestros gobernantes, porque desde 1968 aprox. algo pasó, y se ha venido haciendo más difícil la homologación del arte con la vida social de un barrio cuando se realiza el desarrollo.

¿Cómo pretender hacer propuestas regionales si nunca hemos estado en la Casa de Calimaya? ¡Conacionales, no vayan con la finta, la campaña debe ser más que un entretenimiento, no vale, si no se acerca a este famoso portal!

La explicación de la economía se sintetiza así. ¿Hacia dónde debemos voltear? Luego cuando llega el bueno a la silla del águila, se acompasa una digestión en la burocracia que podría llegar ciegamente a reducir los dispendios que se hacen para sustentar el recreo de las masas.

Confrontemos nuestra noción del bienestar contrastando con el Virreinato; cuya economía ha quedado invalidada, aunque todo esté construido sobre de élla. En 2018 no podemos basarnos en el Siglo XX tampoco.

Basta de crecimiento loco

De cualquier modo el museo CDMX, aun siendo fin de semana, no está concurrido al tiempo que prepara 3 de sus cuatro galerías principales. Para quién visita el primer cuadro, el esfuerzo le vale en un sólo inmueble, suficientes atractivos. El domingo se presenta Nelly López poseida por el discurso de la familia acompañada con una corte que hacen con sus voces un tunel del tiempo.

Rinde nuestro país si dedicamos una hora para visitar el diseño de Chino, lo cual debería resonar más que las políticas conflictivas con EUA y el TLCAN.

Desde 1964 se ha preservado la integridad del inmueble con el fin de garantizar una agenda cultural y de investigación. La cereza del pastel queda en una habitación donde Clausel innovó pintando un mural que a la fecha no tiene imitación.

Afuera la piedra de Quetzalcoatl y las manifestaciones estéticas Chinas, nos hacen pensar en el modelo de crecimiento sociológico que debería postularse para a nutrir ahora el alma de las personas proporcionalmente a la abstracción de los espacios destinados al gozo del pueblo.