No es una sorpresa. El nuevo presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, seguramente abolirá la reforma energética puesta en acto por parte de su predecesor, el ex presiente de México, Enrique Peña Nieto.

En campaña electoral, AMLO aseguró en varias oportunidades que le echaría mano a la reforma energética con la que el pasado Gobierno le abrió las puertas del mundo de los hidrocarburos nacionales a los inversionistas privados.

López Obrador no está de acuerdo con que se le haya quitado poder al Estado – y como consecuencia, recursos al pueblo mexicano – para darle más oportunidades a otros.

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Ahora su proyecto es el de bloquear la reforma de EPN y centrar la producción y comercio de energía, petróleo y otros combustibles en el mercado de México. Como el presidente de Estados Unidos, Donald Trump con los norteamericanos, López Obrador quiere poner los mexicanos en el primer puesto.

Asimismo, prometió que llevaría a cabo un proceso de modernización y de construcción de nuevas refinerías, además de estimular el crecimiento de la extracción de gas mexicano. Otra de las misiones de AMLO será la abolición de la reforma de la educación, para que vuelva a ser gratuita – en todos los niveles de estudio – sin que deje de ser de calidad.