Para hacer frente a la aparición de enfermedades en la población y al costo, cada vez más elevado, de los servicios médicos en la mayoría de las naciones latinoamericanas, muchos Gobiernos han creado los sistemas de seguridad social, con el propósito de ayudar a la gente, especialmente a los sectores más vulnerables a contraer enfermedades de forma recurrente como los niños, mujeres embarazadas, discapacitados y ancianos.

Pero debido al alza constante de los precios en el sector salud, los presupuestos de las instituciones de seguridad pública se han agigantado y el mantenimiento de su equilibrio se ha convertido en una problemática social permanente.

Durante el primer semestre de 2019, el Fondo Monetario Internacional, reveló el listado de los diez países más pobres del continente americano, según el Producto Interno Bruto per cápita.

En las primeras cinco posiciones de este ranking se encuentran: Haití, Nicaragua, Honduras, Venezuela y Bolivia; le siguen El Salvador, Guatemala, Bélice, Guyana y Jamaica. En estas naciones la seguridad social promovida por los entes gubernamentales no funciona y deja en desamparo a los trabajadores y trabajadoras en materia de asistencia social médico-sanitaria.

Sin acceso a la salud privada

En estos países, los grupos familiares deben costearse sus propios gastos médicos, por medio del ahorro de una parte significativa del salario, para enfrentar cualquier necesidad de salud que se presente.

Sin embargo, debido a la debilidad de los salarios, mucha gente no dispone de recursos económicos para la salud privada, lo que promueve el incremento de los índices de mortalidad.

Aun cuando la seguridad social fue creada con el fin de “proteger a los trabajadores y sus familias contra riesgos de la salud de cualquier tipo”, muchas personas en América Latina continúan desasistidas en materia de asistencia médico gubernamental.

Otra realidad en Norteamérica

Por el contrario, en naciones desarrolladas, como España, Estados Unidos, Canadá, Portugal e Inglaterra; la seguridad social se ha convertido en un elemento primordial para la vida social y política. El régimen general del seguro social cubre a gran parte de la población asalariada y profesionales o trabajadores independientes.

El seguro social está bajo la tutela de varios ministerios, tales como: salud, Trabajo y hacienda.

Usualmente, la enorme maquinaria del seguro social se reparte en tres grupos; seguro de enfermedad, prestaciones familiares y vejez. El derecho a la atención médica gratuita del seguro social también se extiende a las víctimas de enfermedades profesionales.

Las grandes debilidades de los sistemas de seguridad en las naciones más pobres de América Latina, han promovido las migraciones, muy especialmente durante este año 2019.

Los latinoamericanos prefieren mudarse a Norteamérica o Europa, en la búsqueda de mejores condiciones de subsistencia.

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