En épocas antiguas, las sociedades preindustriales no disfrutaban de tiempos regulares para el descanso y, de acuerdo a su cultura, solo se relajaban si los dioses o el cielo se lo permitían. Pero, a partir de la evolución del mundo moderno, cada día se hace más necesario disponer de tiempos libres, que promuevan el descanso de la agitada vida diaria.

En las comunidades rurales, por ejemplo, las estaciones imprimen su ritmo de Trabajo al agricultor o al artesano y el trabajo solo se interrumpe en las temporadas de baja venta o con motivo de las fiestas religiosas.

Los estudios sobre sociología y evolución de la humanidad, revelan que fue necesario que se extendiera la revolución industrial, a finales del siglo XIX, para que cambiaran los sistemas de vida.

Muchos países cada día se preocupan más por seguir los controles legales, que ameritan los tiempos de descanso para los trabajadores, en vista de la necesidad de aportarle espacio y tiempo para sus vacaciones.

El descanso de los empleados siempre será un tiempo que amerita su planificación, mientras los patronos reorganizan el trabajo que queda por hacer.

Estudios sobre la relación del hombre con el trabajo y el descanso muestran que en Francia, en épocas lejanas, los obreros trabajaban un promedio de trece horas diarias, durante seis días. Sólo en 1891 se redujo a once horas la jornada de trabajo para las mujeres.

En 1919 se disminuyó a ocho horas para todos. Pero el gran paso hacia la reducción del trabajo se dio en 1936, cuando la semana de trabajo pasó de 48 a 40 horas y el trabajador comenzó a tener derecho a dos semanas de vacaciones remuneradas. Mientras, algunas actividades laborales pasaron a 38 horas semanales.

Trabajo, descanso y jubilación

Se ha demostrado, de acuerdo a estudios sobre el trabajo y el individuo, que la reducción del tiempo de trabajo no afecta sólo a las semanas de productividad laboral, sino a toda la vida de los trabajadores.

La suspensión de la vida activa, que antes era sinónimo de enfermedad o de muerte, hoy en día se denomina retiro y jubilación; además es considerada como una etapa de la vida muy valiosa.

El buen uso del tiempo libre mejora la calidad de vida

En muchas sociedades se continúa luchando por mejorar la calidad de vida de quienes dedicaron décadas de su vida al trabajo remunerado. Prolongar la duración de la vida y reducir la edad para la jubilación, son elementos importantes de la actual necesidad de disfrutar el tiempo libre.

En virtud de esta necesidad de espacio para el tiempo libre, en muchos países se siguen abriendo cada día más centros de esparcimiento social para niños, jóvenes, adultos y personas de la tercera edad. Muchos de estos centros se crean por la necesidad de garantizar en las sociedades un espacio para la realización de actividades recreativas, algunas al aire libre y en contacto directo con la naturaleza, que promuevan el sano disfrute de esos importantes momentos para el descanso y la recreación.

Son considerables los beneficios que el buen uso del tiempo libre deja en la salud mental, especialmente de quienes habitan en sociedades con altos niveles de estrés.

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