Hay tantas fuentes de cultura y ocio en cualquier poblado de la península española que no queda mucho tiempo para entretenerse mas de lo previsto en cadaestilo de turismo regional que se integra a la basta oferta española para captar los flujos vacacionales de temporada.

Las estaciones marcadas, durante el Verano la ciudad de Donostia se reconoce a si misma desde sus instituciones culturales, lo mismo que en cada rama de derrama o atracción dispuesta para entretener a las masas.

En primer término hay pocas experiencias con un río como el Urumea, y el éxtasis comienza desde el encuentro con sus puentes. De un lado hay una ciudad pegada al mar y del otro lado un desarrollo urbano apretado que se ciñe a los riscos y se apropia del litoral transformándolo.

Si vamos por solo una vuelta, es más fácil pasar de algunas citas infaltables que se acompasan con la geografía, lo mismo que con la estética, las tradiciones y costumbres locales.

Se ve la mano Romana, la Cristiana; la obra de los Realespalacios (Miramar) y castillos (de la Mota), y se comprende la metrópolis sobre las cenizas de otras subyacentes que ardieron en distintas épocas.

La modernidadle sienta bien al tráfico de turistas consumiendo gastronomía, hotelería y entretenimiento de primer nivel.

En este primer mundo el plato del día cuesta 10 euroscomo mínimo, pero en una salida, si uno se apura, existen parkings suficientes para ir conociendo cada zona en toda la magnitud de su potencial.

Contamospocos investigadores que se filtran por la ciudad gótica hasta el Museo de San Telmo, y en cambio se ven por miles en la perspectiva de las playas a saber, la famosa de la Concha, Ondarreta y Zurriola.

Los bañistas se agolpan divertidos con el mar templado, se ve el horizonte poblado por embarcaciones que en ocasiones se congregan para presentar regatas. Además hay un paseo hasta la isla de Santa Clara.

Haypuertos para barcos mas grandes y diversa industria en Errentería lo que anima el comercio deGuipuzkoa.

Hasta el límite ante el Monte Igueldo se siente la presencia estética moderna con el Peine del Viento.

San Telmose encuentra tras un mercado cerca del Acuario.Nos invita al recorrido completo que conlleva subir el monte Urgull. Esto último resulta ser placenteropor las vistas panorámicas de la bahíay la visita alCastillo de la Mota que presentavarios tesoros distintos a los que se muestran en los recorridos principales.

Abajo la antesala de un edificio nuevo que se ha adaptado para fundirse con un recinto religioso y una capilla.

Ante el bullicio de una plaza Zuloaga donde juegan muchosniños se deja ver la estructura moderna de varios pisos en un estilo que quiere hacerse parte de las rocas con metal y cemento, dejando detallespara el coqueteo con la naturaleza new age.

Un halo espiritual nos conduce alambiente conceptual de una iglesia que deja montarse con el espíritu de iniciativas renovadoras.

Lo que fuera un altar tradicional se ha redecorado con pinturas de José María Sert hechas expresamente para cubrir 784 metros cuadrados con 11 piezas que enaltecen la identidad Vasca.

La visiónde San Telmo nos lleva a una propuesta novedosa buscando promover el conocimiento de la Ciudad, al beatde la cultura Euskaldun.A través de sus salas uno debe hacerdiálogo con la historia antigua y moderna.

El modelo vasco representado enla museografía se basa en los objetos que daban escena a una economía basada en la pesca, la minería, el comercio, la agricultura y la ganadería.

Cada instalación nos lleva a imaginar una línea del tiempo que se expresa también con la pinacoteca de la villa acumulada por donaciones.

Las galerías temporales mediante "Tratado de Paz" analizan incluso el papel del Museo dentro del concepto vinculado al Arte.

San Telmocumple contribuyendo a la cultura cívica con actividades de educación continua, investigación y promoción de exhibiciones itinerantes. Además de su fina cafetería y quedan las maravillas del arte sacro en San Vicente a corta distancia.

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