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En la medida que más conocemos, más es obvia la imposibilidad de abarcar tanto sin mirarse en el espejo de las limitaciones humanas. Arribamos a Sinaloa con la sorpresa de un turismo que no se agota en el lugar común, si bien a Mazatlán la gente va directamente a disfrutar del cálido mar tropical.

No hace falta otra amenidad. A metros de cualquier hotel o vivienda costera, el amplio litoral es un parque de diversiones a parte de ser muchas otras cosas. Aún no sustituye el lugar de una planta termoeléctrica a corta distancia, ni añade tráfico de cruceros, pero a la fecha sigue siendo el sustento de un estilo de vida.

En este recorrido a toda marcha, nos apegamos a la parte bonita del prolongado malecón de 21 kilómetros, mas nos hablaron de zonas diamante y desarrollos para la aristocracia ubicados en otra parte de la geografía cerca del aeropuerto internacional.

Seguramente Baja California cuan grande es, tiene sus propias rachas menos frías; a nuestro parecer, la tierra prometida está cerca de la bahía sinaloense donde han navegado marinos y piratas en una ruta de cuentas preciosas del gran collar del litoral hacia el Pacífico.

¿Quién no ha oido hablar de Puerto Vallarta, de Ixtapa o de Acapulco? Incluso ha habido campañas recientes para posicionar a Huatulco en una región quebrada con otros idílicos puertos como Escondido y Ángel en Oaxaca.

Mazatlan no tiene tantos de sus recursos invertidos en el arte. Para el aventurero de la cultura será un placer peinar el centro histórico, adelantarse a su magnífica catedral, intrigarse en sus plazas y casas de tipo colonial, mas no ha de encontrar muy amplio el paso por los museos.

Por cierto no estamos hablando aquí del famoso acuario, el más grande de Latinoamérica y el más diverso, sino de la representatividad local de relaciones que los gobiernos le deben al pueblo y no nada más a quien viene a sentarse a comer mariscos y escuchar la tambora.

En su curioso centro Mazatlán adaptó una casa antigua para abarcar dos recorridos.

Vídeos destacados del día

En el primero damos crédito de una exposición itinerante con base a fotos y documentos de la revolución mexicana. Esto se montó en mamparas que hacen ante sala a la parte arqueológica de Sinaloa.

Como es de esperarse se repite el guión histórico de un mundo homologado y nos vamos satisfechos constatando movimientos políticos durante el Siglo XX, que permitieron solucionar el reto de difundir estos valores de identidad y la consecuente investigación vigente sea o no desde las universidades.

A contra calle del INAH una librería EDUCAL en una casa compartida que añade a la realización de un Museo para el Arte hoy en día con dos salas. La tradicional con muestras individuales y una colectiva que surge de los procesos selectivos formales de las autoridad local. Sería engorroso descifrar que tanto la federación invierte en todo esto, pues las pinturas y objetos no nos dejan salir de una mirada frugal acerca de lo que es y debe ser el arte contemporáneo.

Sabemos que hay una casa en honor a Pedro Infante como museo y algunas otras residencias son galerías o boutiques.

De hecho muchas están vacías y van transformándose en una tendencia a que la atracción principal sea el centro y sea a partir de ahí que se trabaje una cultura por la limpieza.

A partir de ahí una colección de estatuas de bronce marcan cada vista de un malecón dividido, una numerosos nuevos edificios de lujo, hoteles de todos los presupuestos, estilos y en el horizonte las islas de pájaros y venados todavía por conocer.