El gobierno español ha pedido a Cataluña que respeten su decisión de despojar al gobierno catalán de su autonomía e imponer un gobierno directo desde Madrid, mientras se embarca en un intento sin precedentes de evitar que la región se separe. El sábado, el primer ministro español, Mariano Rajoy, dijo que invocaba el artículo 155 de la constitución para "restablecer el estado de derecho, la coexistencia y la recuperación económica y para garantizar que las elecciones se pudieran celebrar en circunstancias normales".

La medida, que provocó el descontento de Cataluña, ha intensificado la crisis constitucional más profunda de España desde la restauración de la democracia en 1977.

El ministro español de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, dijo que el gobierno estaba tratando de restablecer el orden en Cataluña tras el referéndum de independencia unilateral [VIDEO] celebrado el 1 de octubre. Dastis también defendió las acciones de la policía española [VIDEO] mientras trataban de detener el referéndum, aunque otros miembros del gobierno ya se disculparon por las escenas violentas que presenciaron los agentes al realizar redadas en los colegios electorales, atacar a mujeres y ancianos con porras y disparar balas de goma.

¿Después del referéndum viene la calma?

La situación de tensa calma que se vive en Cataluña, y especialmente en la ciudad de Barcelona, se ha intensificado luego que el gobierno central anunciara la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española de 1978.

Según profesores universitarios y analistas políticos afines al proceso catalán, la aplicación de este artículo se trata de un "Golpe de Estado constitucional", al imponer medidas que socavan los intereses de los ciudadanos de Cataluña.

El artículo 155 reza lo siguiente: "Si una Comunidad Autónoma no cumpliere las obligaciones que la Constitución u otras leyes le impongan, o actuare de forma que atente gravemente al interés general de España, el Gobierno, previo requerimiento al Presidente de la Comunidad Autónoma y, en el caso de no ser atendido, con la aprobación por mayoría absoluta del Senado, podrá adoptar las medidas necesarias para obligar a aquélla al cumplimiento forzoso de dichas obligaciones o para la protección del mencionado interés general."

Según representantes del gobierno central, así como del propio Mariano Rajoy, la "rebelión y desobediencia consciente y sistemática" del gobierno catalán, ha motivado estas medidas que de ser aplicadas en su totalidad despoajrían de sus poderes y funcionaes al presidente del Govern, Carles Puigdemont, y éste no estaría en facultades de llamar a elecciones.

Según Rajoy, no se trata de acabar con la autonomía catalana sino de relevar de sus deberes a aquellos que han decidido actuar "fuera de la ley".

Aún no está claro cómo se llevará a cabo la implementación del 155, según voceros del gobierno, se espera sean introducidas una serie de medidas en cuestiones como seguridad, orden público, gestión financiera, impuestos, presupuesto telecomunicaciones. En el caso de esto último, varios empleados de la televisión local, TV3, han manifestado su rechazo a lo que consideran una medida represiva y de censura a la libertad de prensa y de información veraz.

La reacción de Puigdemont

En un discurso en la televisión catalana el sábado por la noche Puigdemont, hablando en catalán, español e inglés, describió la medida como el peor ataque a las instituciones de Cataluña desde la dictadura del general Franco entre 1939 y 1975, bajo el cual se disolvió la autonomía regional. En los últimos años, el gobierno catalán ha estado creando las estructuras de un estado paralelo en preparación para la independencia. Ha ampliado el departamento de ingresos interiores, así como otras partes de la administración regional, y ha establecido "embajadas" en varias capitales extranjeras. Según el artículo 155, es probable que todo esto se desmantele.

Mientras que Rajoy insiste en que el artículo 155 no implica la suspensión de la autonomía, pero la respuesta de Cataluña ja sido visible: cerca de 450.000 personas salieron a las calles de Barcelona el sábado para manifestarse contra el gobierno directo. Puigdemont y otros miembros de su gobierno asistieron a la manifestación en medio de temores de que el movimiento hasta ahora pacífico pudiera tornarse violento.