El Papa Francisco ha aterrizado en Myanmar [VIDEO] para una de las visitas más difíciles que le ha tocado protagonizar en el último año, al llegar en el medio de la crisis de Rohingya. Aunque miles de católicos están a la espera de la visita del mandatario, hay temores de una represalia social si tan solo llegase a mencionar a la perseguida minoría musulmana que ha sido desplazada de ese país y que está siendo protagonista de una de las mayores crisis humanitarias de ese país.

A pesar de todo, miles de católicos han recibido al Papa Francisco en Yangón, donde comenzó una visita de tres días a Myanmar. El viaje, lleno de sensibilidad e inquietud sobre cómo lidiará con la difícil situación de la minoría musulmana rohingya, podría ser el más difícil de su papado.

Después de aterrizar a primera hora de la tarde, el Papa fue recibido por una gran multitud en el aeropuerto, muchos ondeando banderas amarillas y blancas del Vaticano y vestidos con camisetas con el eslogan del viaje "Amor y paz". Mientras el Papa recorría la ciudad, la multitud gritaba: "te amamos, Papa".

"Rohingya", la palabra prohibida

El jefe de la iglesia católica se enfrenta a un difícil acto diplomático y de equilibrio en su primera visita papal a Myanmar. Incluso mencionar la palabra "Rohingya" desencadenaría una tormenta en el país de mayoría budista, donde los militares y el gobierno denigran al grupo minoritario, prefiriendo llamarlos "bengalíes", lo que sugiere que son inmigrantes.

El papa Francisco tiene previsto reunirse con el líder de facto del país, Aung San Suu Kyi, y el comandante en jefe, Min Aung Hlaing, quienes entre ellos han supervisado el éxodo de más de 620,000 rohingya a Bangladesh en los últimos tres meses.

Muchos civiles, huyendo de una campaña del ejército, llegaron con heridas de bala y afirmaron que sus casas habían sido arrasadas. Los Estados Unidos, el Reino Unido y la ONU han dicho que la violencia parece ser una limpieza étnica. La operación siguió a un ataque a los puestos de seguridad el 25 de agosto por parte de los militantes rohingya, quienes según el gobierno son responsables de los abusos. A pesar de esta situación, el Papa ya ha hablado sobre los Rohingya en dos alocuciones desde el Vaticano este año, incluyendo llamarlos "nuestros hermanos y hermanas Rohingya".

El Papa no es un político

Esto ha dicho uno de los ciudadanos de Myanmar que se encontraba en el aeropuerto horas antes de la llegada del Papa Francisco.

El hombre, que ha pedido no ser identificado, ha sido categórico en sus declaraciones: "No es un político", dijo. "Él no viene aquí para involucrarse físicamente en esto ... En este momento estamos tratando de construir nuestro país democráticamente. No debería haber tanta presión sobre nosotros. No es justo", dijo.

El Papa Francisco se alojará con el cardenal Charles Maung Bo, arzobispo de Yangon, que ha aconsejado a Francisco que no use la palabra. "Le hemos pedido al menos que se abstenga de usar la palabra 'Rohingya' porque esta palabra es muy cuestionada y no aceptable por los militares, ni por el gobierno, ni por la gente en Myanmar." El portavoz del Vaticano Greg Burke dijo que el Papa había tomado en serio el consejo que le habían dado, pero también agregó que no la consideraban una palabra prohibida y que se vería durante el viaje si el Papa la mencionará o no.

El país de 51 millones de personas incluye alrededor de 650,000 católicos, de los cuales se esperaba que unos 150,000 viajaran a la capital comercial para la visita papal. Se han contratado trenes para llevar a los cristianos que viven en el norteño estado de Kachin en el viaje de dos días. Se establecieron las relaciones diplomáticas plenas entre el Vaticano y Myanmar en mayo durante una visita de Aung San Suu Kyi, ganadora del Premio Nobel de la Paz cuya imagen global se ha empañado por el derramamiento de sangre. Después de su visita a Myanmar, Francisco viajará a Bangladesh para encontrarse con los refugiados Rohingya.