En principio, los adversarios en la posible guerra serían los Estados Unidos y Corea del Norte. En una segunda línea tendríamos a Corea del Sur y a Japón (del lado norteamericano) y los contendientes serían Rusia y China, ya que esta es su zona de influencia natural. Podría iniciarse como una guerra convencional y derivar después en un conflicto nuclear, aunque no debería ser muy probable desde el punto de vista racional, pero debemos tener en cuenta que en el gobierno norteamericano no hay mucho sentido común o razonamiento que digamos. Tal vez, en una tercera línea podría intervenir China Nacionalista o Taiwan (de forma por demás convenenciera) de parte de la Unión Americana y en consecuencia participar incluso Vietnam (esencialmente por el tipo de régimen que tiene) y es posible que se extendiera aun más, pues en Europa se encuentran los principales aliados militares de Washington vía el pacto del Atlántico Norte (NATO).

Estados Unidos todavía el Gendarme del mundo

Los Estados Unidos pretenden seguir siendo el gendarme del mundo y en consecuencia todos los otros pueblos o países tenemos que acatar su voluntad si no queremos que nos apliquen sanciones o represalias de toda índole. Específicamente lo que desea Washington de Pyongyang es que se olvide de su proyecto balístico y nuclear para que no siga aumentando el número de naciones con capacidad nuclear y se conviertan en nuevos desafíos para la Unión Americana. Sin embargo, los norteamericanos, aunque siguen siendo una potencia militar, ya no pueden iniciar, mantener y finalizar por sí mismos aventuras bélicas (como en Afganistán o en Irak), por mucho que estás acciones reactiven su economía. De ahí la gira del presidente Trump por Asía (31 de oct.-11 de nov.

de 2017) con la finalidad de lograr un frente común contra Corea del Norte.

Resultados de las sanciones norteamericanas

Las sanciones contra Corea del Norte implementadas por los Estados Unidos hasta ahora no han servido de mucho o casi nada. Pyongyang hace mucho que produjo y posee armas nucleares (9 de octubre de 2006). Washington no ha podido lograr que abandone su programa balístico y nuclear. Lo único que ha conseguido es que la Nación Peninsular congele o detenga momentáneamente, en varias ocasiones, el desarrollo de su programa balístico y nuclear vía la negociación política y diplomática.

Corea del Norte usa su programa balístico y nuclear para negociar

Norcorea de vez en vez continúa con el desarrollo de su programa balístico y nuclear, que es el instrumento que utiliza para conseguir de los Estados Unidos lo que necesita, esencialmente financiamiento y alimentos, tan necesarios para su pueblo. Conseguidos estos, congela su programa y cuando necesita nuevamente continúa su desarrollo y así sucesivamente.

Pero la crisis podría escalar y terminar con la presencia de la vida humana en el planeta, toda vez que finalmente ocurra una ofensiva nuclear.

El equívoco de Sudcorea

Seúl se ha alineado a los Estados Unidos, pues los dirigentes y la oligarquía sudcoreana temen del sistema económico que ha impulsado Pyongyang. Además, Sudcorea no contribuye a la estabilidad de la península realizando ejercicios militares con la Unión Americana y peor aún, al desplegar el sistema misilístico de defensa THAAD (provisto por Estados Unidos) que ha intranquilizado a China y a Rusia, no se diga a Norcorea. Estos medios confrontativos intentan disuadir a Corea del Norte, que ve en ello una provocación. Éstas acciones no traen consigo precisamente paz y seguridad a Sudcorea, que bien podría asumir un papel totalmente opuesto, es decir, como amortiguador entre Washington y Pyongyang.

La Guerra o las vías Política y Diplomática

La posición de China y Rusia respecto a la crisis tiende a la política y a la diplomacia para la resolución de controversias tal y como lo plantea la Carta de Naciones Unidas en su artículo n° 1; No obstante que ambas naciones como miembros del Consejo de Seguridad aprobaron sanciones contra Norcorea, consistentes en la prohibición de exportar (productos minerales y marítimos), así como la prohibición para que otros países importen dichos artículos. Por otro lado, estas dos naciones han afirmado tener un abanico de propuestas tendientes a prevenir "uno de los conflictos más profundos" y una crisis con probable y mayúsculo número de víctimas. Por su parte, Rusia se preocupa por las amenazas de Estados Unidos para llevar a cabo una guerra preventiva en Norcorea. En el caso de China, ésta ha expresado que no permitirá que la Unión Americana cumpla con su amenaza de cambiar el régimen de Pyongyang. Ahora bien, Rusia y China han planteado el plan de "doble descongelamiento", el cual parece ser por demás cuerdo: Norcorea congelaría sus pruebas misilísticas permanentemente mientras Washington y Sudcorea cancelarían sus ejercicios militares. Otra opción sería desmantelar el THAAD a cambio de la desnuclearizacíón de la península y su unificación.

El Imperio del Sol Naciente y el Imperio del Norte

Japón se ha declarado a favor de mantener la línea dura (al igual que los Estados Unidos) para que Norcorea abandone la fabricación de armas nucleares y el desarrollo de misiles de diverso alcance. S. Abe, el premier japonés, ha declarado que el Japón fortalecerá tanto cualitativa tanto cuantitativamente su capacidad defensiva; como resultado de ello podrá derribar los misiles norcoreanos que sobrevuelen su territorio cuando concluya la adquisición de armas de Estados Unidos. A partir de esto se deduce que, Tokyo no desea una solución negociada que evite la confrontación y las hostilidades sino en disuadir a Pyongyang a partir de la presencia de las tropas norteamericanas en el archipiélago nipón (que sólo servirían en caso de una guerra convencional) y la posesión de armas, no sólo un escudo defensivo sino de ojivas nucleares norteamericanas que podrían ser estacionadas en el país del sol naciente en un futuro no lejano. Aunque, esto último bien puede evitarse porque Washington lleva y trae misiles nucleares en sus submarinos.

La cerrazón o la sensatés

Está visto que Washington y sus aliados únicamente tienen una postura: que Pyongyang cancele su programa balístico y nuclear. Entonces, ¿si Norcorea no abandona su programa balístico y nuclear? Este hecho sería considerado como un desafío por Estados Unidos y sobrevendría una invasión a Corea del Norte desde el sur liderada por Washington y seguido por Seúl y Tokyo. Pero, Rusia y China no se quedarían con los brazos cruzados. Lo primero que pasaría sería dotar de armas convencionales, financiamiento y de asesoría militar a Pyongyang. Y sólo cuando el país peninsular del norte esté en peligro inminente de caer, entonces, intervendrían de forma directa Rusia y China. Cosa que profundizaría y virilizaría el conflicto hasta llegar a utilizar las armas nucleares. Ahora, de utilizarlas primero Estados Unidos contra Corea del Norte ¿Se piensa que el estallido y la radiación no saldría del territorio de Corea del Norte? Por supuesto que esto no ocurriría. Por el contrario, la radiación iría más allá, incluso, de la península; abarcaría gran parte del territorio del noreste y sudeste asiáticos, en lo inmediato. Y poco a poco llegaría a todo rincón en el mundo. Entonces, sobrevendría el ataque coreano casi postmortem contra la Unión Americana, cosa que incluso afectaría a México. Y ya en el suelo, Washington no podría hacer mucho contra Rusia y China (intervención ya no necesaria). Europa no creemos que pueda hacer mucho o no quiera hacer mucho, pues no le convendría.

La negociación política y diplomática única vía de solución

En otro contexto, suponiendo que Corea del Norte cancelara su programa nuclear como resultado de las recomendaciones o consejos de Rusia y China, simple y sencillamente se evitaría el conflicto militar directo en el extremo oriente, pues en reciprocidad Estados Unidos y Seúl cancelarían definitivamente los ejercicios militares conjuntos (la otra opción es más difícil que ocurra), tal vez, se podría dejar para un momento posterior sin abandonar el objetivo. Washington no permitiría el ejercicio de autodeterminarción del pueblo coreano en el presente. En suma, como se puede deducir, la negociación política y diplomática es la única vía que podría dar resultados positivos al conflicto y no las acciones punitivas o coercitivas.