Emmerson Mnangagwa fue juramentado como presidente de Zimbabwe, marcando el fin del reinado de 37 años de Robert Mugabe en todo el país. Decenas de miles de entusiastas partidarios llegaron el viernes al Estadio Nacional de Deportes de la capital para presenciar a Mnangagwa, un ex vicepresidente, tomar el juramento.

En su discurso inaugural, Mnangagwa prometió que las elecciones se celebrarán el año próximo y se comprometió a trabajar para mejorar las vidas de todos los zimbabuenses. En su discurso indicó que el gobierno, además de enfocarse en el crecimiento económico del país, debe poner freno a los actos de corrupción que han caracterizado a sus predecesores.

El ascenso de Mnangagwa al poder se produce después de semanas de drama tras su despido por Mugabe que se precipitó en una toma de poder militar el 15 de noviembre. Los zimbabuenses esperan un futuro mejor después de que el presidente Mugabe, quien inicialmente se resistió a las llamadas para renunciar, finalmente renunció el martes.

Según los informes, el ex presidente de 93 años de edad recibió inmunidad judicial y un paquete de beneficios como parte de un acuerdo de negociación. A pesar de los dramáticos acontecimientos de las últimas semanas, Mnangagwa lo describió el viernes como su mentor y reconoció su papel en la configuración de Zimbabwe.

La segunda fase de Zimbabwe

Mnangagwa en su discurso el pasado viernes afirmó que el país había entrado en una "segunda fase" desde su independencia en 1980, también expresó su deseo de volver a comprometerse con la comunidad internacional y destacó que la inversión extranjera directa era clave para resolver la crisis económica del país.

Sus comentarios se produjeron en medio de advertencias del Fondo Monetario Internacional de que se necesitaba una "acción inmediata" para enfrentar la crisis de liquidez del país. El principal índice bursátil de Zimbabwe, que había ido en aumento en los últimos dos meses, cayó un 40 por ciento tras la toma del poder por parte de los militares.

A la ceremonia de juramento asistieron varios dignatarios regionales y diplomáticos internacionales, incluido el presidente de Botswana, Ian Khama, quien recibió una gran bienvenida después de sus repetidos llamamientos en los últimos días para que dimitiera Mugabe. El presidente de Mozambique, Filipe Nyusi, y su homólogo de Zambia, Edgar Lungu, así como el ex presidente de Zambia, Kenneth Kaunda, también estuvieron presentes.

La presencia de Gran Bretaña

En la toma de posesición del presidente Mnangagwa, yambién estuvo presente Rory Stewart, ministro de África para Gran Bretaña, ex poder colonial de Zimbawe. Las relaciones entre los dos países se agriaron en el cambio de milenio cuando el gobierno de Mugabe sancionó la incautación de granjas coloniales blancas y fue acusado de intimidar brutalmente a la oposición.

Antes de la ceremonia, Stewart, el primer ministro británico en visitar Zimbabwe en dos décadas, describió en un comunicado el cambio de liderazgo como "un momento absolutamente crítico" después de la ruinosa intervención de Mugabe. Muchos zimbabuenses comunes parecen optimistas con respecto a la presidencia de Mnangagwa, con la esperanza de que un cambio en el mando pueda colocar a la nación en dificultades en un mejor camino y mejorar su mala situación económica.

Líderes de todo el mundo miran atentos la situación en el país africano y se preguntan si el destino de Venezuela pudiera seguir el mismo curso en los próximos meses o años, después de la debacle económica y social que ha sufrido el país latinoamericano en las manos de Nicolás Maduro.