Algunos de los países que forman parte del Consejo de seguridad de las Naciones Unidas decidieron no participar en la reunión sobre la crisis venezolana. Según el embajador venezolano de la Onu, Rafael Ramírez, estaban ausentes “Rusia, China, Bolivia y Egipto porque entienden que Venezuela no forma parte de la agenda de prioridades del Consejo de seguridad simplemente porque no constituye una amenaza a la paz y a la seguridad del mundo”. Para Ramírez, quien fue ministro de Energía de Venezuela y también presidente de la petrolífera Pdvsa, la sesión de la Onu es una “farsa” puesta en pie por “manipulaciones políticas” ordenadas desde Estados Unidos.

El gobierno estadounidenses, en cambio, acusa el régimen de Nicolás Maduro en Venezuela [VIDEO] de violar los derechos humanos y por ello ha ordenado una serie de pesadas sanciones en contra de funcionarios del gobierno socialista.

Sin embargo, Rusia y China están presentes de manera activa en una mesa mucho más importante: la mesa del financiamiento de la economía venezolana. El gobierno ruso de Vladimir Putin y el gobierno chino de Xi Jinping han contribuido a la operación de salvar Venezuela, después del anuncio de default por la falta de pago del débito, que es de 150.000 millones de dólares.

Los préstamos del amigo Vladimir Putin

El primer paso para la restructuración del débito venezolano fue el de Moscú [VIDEO]. El ministro de Finanzas ruso, Sergei Storchak, confirmó el compromiso de pagar más de 3.100 millones de dólares en los próximos 10 años a favor del aliado Nicolás Maduro.

Según el diario The New York Times, el viceministro ruso de las Finanzas, Anton Siluanov, anunció el préstamo de 3.000 millones de dólares que saldrán del Kremlin.

El ministro de Economía venezolano, Simón Zerpa, (quien fue incluido en la lista de sancionados de Estados Unidos) admitió que el capital ruso entregado a la petrolífera estatal venezolana Petróleos de Venezuela (Pdvsa) no ha sido destinada al refinanciamiento del débito en los últimos años. El Estado venezolano ha faltado al pago de 350 millones de dólares en octubre y el periodo de gracia se vence en los próximos días.

La estrategia geopolítica de Rosneft

Esta es la tercera vez en un año que Rusia acepta ayudar a Venezuela. En los últimos tres años, a la economía venezolana han llegado más de 10.000 millones de dólares desde Moscú. El financiamiento al gobierno de Maduro entra en una estrategia internacional de la sociedad petrolifera rusa Rosneft que está tratando de sostener la política internacional del gobierno de Putin.

En Venezuela, Rosneft busca el intercambio de su participación en la empresa de comercialización y transporte de petróleo Citgo por pozos petroleros venezolanos. La sociedad está asimismo aumentado inversiones en Cuba, China, Egipto y Vietnam,. De acuerdo a un análisis del New York Times, “el uso de la compañía petrolífera como instrumento político le ha otorgado a Rusia un espacio mayor para operar en un momento difícil para su economía por culpa de las sanciones occidentales”.

El dinero de Pekín

Otro aliado económico de Maduro es el Estado chino. El ministro de Relaciones Exteriores de China, Geng Shuang, declaró que Pekín cree en la capacidad del gobierno y del pueblo venezolano de salir de la crisis y de “administrar sus propios negocios, incluso el tema de la deuda”. Hasta hoy, el gobierno de China ha prestado más de 23.000 millones de dólares a los venezolanos. El favor ha sido cambiado con la firma de una serie de acuerdos energéticos en los próximos 10 años. En junio del 2017, Venezuela entró a formar parte del Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura, una organización creada con 100.000 millones de dólares para contrarrestar el peso del Fondo Monetario Internacional.