Revisamos a toda máquina los billetes en el internet. Se hace válido coger un vuelo barato a Villahermosa, al principio de 2018. Buscamos los aires de la milenaria tradición, tanto como la vanguardia de ya saben quién y quién más.

En esta investigación vamos de lo general a lo particular, en este caso demostrando la posmodernidad en toda su excelencia, pues con un i-pad o teléfono inteligente, el nuevo turista puede valerse por sí mismo, en su periplo por un destino.

A las 5 de la mañana hay un tumulto en el Aeropuerto de Benito Juárez. Están expuestos los Vestigios del ser, una exposición de Mayte Guzmán que consiste de vestidos pegados a un soporte.

No hay ya Mexicana y muchas compañías no han optado por el estilo de servicio en el que imprimes tu pase de abordar en una maquinita.

Para uno, del cerro de los chapulines, se facilita el tránsito hasta Tabasco. Arribamos ágiles al Rovirosa Pérez; mas lamentamos que no haya un transporte accesible, o sea que por 250 en un instante estamos en el Ritz de por allá.

México y su crisis

México está quebrado. Partimos de la tesis acerca del fraude en un Gobierno que invierte en campañas, más de lo que hace en soluciones para los quebrantos. Asi pensando, andamos por la villa haciendo el perímetro de su circuito interior a corta distancia del centro y del Carrizal.

Sería imposible profundizar en la urbanización desmedida, como es el caso en cada ciudad que hemos recorrido. El mensaje no penetra, hay poca planeación y casi nada se enfoca en los artistas; se deja mirar alarmante mendicidad por el contrario.

El entorno de edificios modernos y los trazos principales están cuajados de cuanto comercio se haya inventado. El ambiente pletórico de coches. En aquella región se cosecha combustible fósil, no es extraño asimilar la riqueza en cada inmueble público y privado.

A uno le gusta siempre lo bonito en todo esto; así recomendamos ampliamente el rumbo hacia el Parque Garrido Canabal. Muy cerca quedan otros foros comerciales, oficiales y culturales sentados con magnifiscencia.

Tocamos el Museo de Historia Natural, bajo el estímulo de los misterios entre el conocimiento europeo y la reminiscencia mística de vestigios, calificados como evidencia de la prehistoria. Se especula que los Olmecas vivieron por ahí; de ellos se hereda una colección de monolitos emplazados a modo de laberinto zoológico.

De un golpe se accede a la formalidad del conocimiento considerado "la verdad" y a la experiencia sensible de las rocas. El disfrute museográfico moderno nos regresa al interior del recinto, hacia las dimensiones del tiempo en la fotografía más grande.

En cada sitio es interesante ver los matices geográficos y - en este caso - se conciben paradigmas, que suman a aquello establecido por el Siglo XX. La magia consiste en depurar el valor de cada ficha expresando un sentido espiritual, acerca del significado.

Afuera, el gigantesco parque bordeado por la Laguna de las ilusiones cobija un barrio de primer nivel. Los paseantes ambulan por el Mirador de las Águilas, ante el resplandor del ocaso. Aquí no se ven los letreros de la comida rápida, ni se siente el ruido del progreso.

En cambio, las voces originales de la tierra te lleva al deleite. Así como una visita express anima el espíritu de conocer nuestra raíz, valga decir que hacia adentro, La Venta es un lugar sin límites, que en si mismo requeriría días digerir.

Haría falta el auxilio de muchos especialistas, para comprender el enigma. En nuestra vivencia hay un silencio metafísico persistente entre nosotros y los entes super naturales. Ciertamente cumplieron con su misión trasncendente, legando inmenso patrimonio.

Pegado al Paseo de Tabasco, a un paso del Museo Elevado y la Casa de la Tierra, de juegos infantiles y comederos, el Parque Museo La Venta contiene 36 vestigios Olmecas.

La visita no termina aquí. Hacemos paso por su Centro Histórico que en sí nos exige otro día de reconocimiento. La influencia de Carlos Pellicer nos intriga. Descubrimos su residencia inmortal en un mini barrio, muy coqueto de la hermosa villa.

Si hoy se votara, ganaría quién tiene el orgullo de ser orihundo de Macuspana. Ahí no encontramos hotel; lo que sí, está más cerca de Palenque y es barro del peje-lagarto.