Algunas malas y algunas buenas noticias habían llegado con el plan de Trump de volver a la luna. La mala noticia es que no se ha fijado ninguna fecha para que los astronautas aterricen en la superficie lunar, a diferencia de otros planes, como el desafió del presidente Kennedy de aterrizar a un hombre en la luna y regresarlo sano y salvo a la Tierra a finales de la década de 1960. La buena noticia es que el plan establece asociaciones entre la NASA y el sector comercial para fomentar los desembarcos lunares operados por particulares que llevarían los instrumentos, luego la carga, y eventualmente las personas a la superficie lunar.

Llevaran a la personas a la luna a un precio barato

La razón por la que el gobierno de Trump está tomando un enfoque lento para el regreso a la luna es que no está dispuesto a aumentar el presupuesto de la NASA de ninguna manera para el futuro previsible. El presupuesto de la NASA [VIDEO] para 2019 sería de 19.900 millones de dólares, pero disminuiría a 19.600 millones de dólares en los próximos años.

Además, el presupuesto incluye algunas cancelaciones de alto perfil y controvertidas, como el telescopio espacial WFIRST, Earth Science y la Oficina de Educación de la NASA. Se destinaría más dinero a la exploración espacial y a la ciencia planetaria.

El financiamiento directo para la Estación Espacial Internacional terminaría en 2025, aunque la administración espera convertir la parte de la NASA en una empresa comercial. El dinero así liberado pagaría las operaciones lunares en la segunda mitad de los años 2020. Las empresas comerciales como Moon Express están encantadas con las perspectivas

Alianzas comerciales para impulsar el retorno a la luna

La mayor parte del plan [VIDEO]es que la NASA destinaria 200 millones de dólares para viajes en vehículos comerciales a la superficie lunar. La agencia espacial le pagaría a compañías como Moon Express y Astrobotic para que llevaran instrumentos a la luna y comenzaran a buscar recursos necesarios para futuros astronautas. Los lanzadores lunares comerciales aumentarían gradualmente en tamaño, tomando la carga requerida para las operaciones de superficie lunar que presumiblemente tendrían lugar a mediados o finales de los años 2020.

En efecto, se desarrollaría una nueva industria espacial comercial con financiación de la NASA. Combinado con hacer que la ISS fuera privada e incluso crear estaciones espaciales comerciales, nuevos negocios estallarían en la frontera final antes de que la gente regresara a la luna. Las compañías comerciales como Moon Express están encantadas con las perspectivas. El comodin SpaceX El comodín que podría alterar el cronograma lento pero constante de Trump es el desarrollo del Big Falcon Rocket de SpaceX. El BFR está programado para someterse a pruebas de lúpulo en el nuevo puerto espacial de la compañía cerca de Brownsville el próximo año. El CEO de SpaceX Elon Musk ha sugerido que los vuelos orbitales sucederían en tres o cuatro años con misiones lunares poco después. En teoría, si la línea de tiempo de Trump continua, Elon Musk podria vencer a la NASA por un amplio [VIDEO] margen. Como mínimo, la agencia espacial tendría la oportunidad de comprar atracciones a la superficie lunar mucho antes de que pueda construir un módulo de aterrizaje lunar propio.