Karuna Mondal recuerda claramente la mañana de hace siete años que su marido, Ajit, se aventuró a pescar junto con un grupo de hombres de su comunidad, sería la última vez que vería a su esposo. A través de varios informes, Karuna, de 51 años, se enteró de que un tigre en el Sundarbans indio saltó a su bote y le arrebató la vida a Ajit. El animal le clavó los dientes en el cuello y lo arrastró al agua; se resistió, pero fue en vano. Desafortunadamente, el cuerpo de Ajit nunca se recuperó ya que el tigre había arrastrado su cadáver a los profundos recovecos del bosque.

"Es un milagro cómo estoy sobreviviendo y apoyando a mis dos hijos", comentó Karuna Mondal.

Algunas organizaciones benéficas me han ayudado, pero eso no es suficiente". Al igual que Karuna, el esposo de Saraswati Chowkidar, Pratap, también se encontró con un destino similar hace dos años. Se había ido a pescar cangrejos en la selva pantanosa cuando de la nada y sin previo aviso, un tigre macho adulto saltó al bote de Pratap, desafortunadamente sus compañeros pescadores no pudieron hacer nada pues se encontraban muy aterrorizados por tal espectáculo.

"El río me ha empobrecido y el bosque se llevó a mi marido", dice Saraswati, de 54 años

El conflicto humano-tigre sigue siendo un problema importante en Sundarbans. Tras los ataques de los tigres, las viudas tienen que lidiar no solo con el duelo de la pérdida repentina y violenta de sus maridos, sino también con el estigma cultural y el rechazo social asociado por ser víctimas del ataque del tigre [VIDEO].

Las viudas Karuna y Saraswati son insultadas maltratadas y les han apodado "swami-khego" que significa "comedoras de marido" porque sus familiares las culpan de la muerte de sus cónyuges.

Es un tormento lo que ellas están viviendo, pero se muestran fuertes y con gran valentía para mantener su hogar. Al igual que otras viudas tuvieron que recurrir a la pesca o la recolección de miel silvestre en la reserva forestal, exponiéndose a la población de tigres del santuario. Las viudas empobrecidas regularmente vuelven a las reservas donde se encuentran los tigres, para cazar y así poder sobrevivir. El sitio del patrimonio mundial de la UNESCO también alberga a más de 100 tigres. El tigre de Bengala real en este territorio cerrado es capaz de sobrevivir tanto en tierra como en el agua. En las aldea [VIDEO]s a través de este vasto paisaje acuático uno escucha la misma historia: cuentos de luto, viudas jóvenes y el miedo al tigre.