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Los Juegos Olímpicos de Invierno 2018 en South Korea podrían ser un presagio de paz en la tensa península de Corea. La participación de Corea del Norte se considera un signo positivo, y ha aumentado las esperanzas de normalizar las relaciones entre las dos Coreas.

Kim Jong-un ha enviado a su hermana Kim Yo Jong para representarlo en los Juegos, y podría estar extendiendo una invitación al presidente surcoreano, Moon Jae-in, para que visite Pyongyang. CNN informa que en caso de que eso suceda, sería la primera vez que un presidente de Corea del Sur visitaría el Norte desde 2007. La fecha podría ser el 15 de agosto, que es un día festivo en ambos países, porque en esta fecha Corea fue liberada de Ocupación japonesa en 1945

Norte y Sur podrían encontrarse durante el almuerzo

La delegación de Corea del Norte llegó a Seúl con motivo de los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018. Se rumorea que una invitación para Moon Jae-in para visitar Pyongyang podría hacerse en un almuerzo de bienvenida programado.

El portavoz del presidente de Corea del Sur indicó que Moon podría reunirse con Kim Yo Jong y otros delegados de alto nivel al margen de los Juegos, pero no dio más detalles.

Kim Yo Jong es el primer miembro de la familia gobernante de Corea del Norte, que llegó a Corea del Sur después de la Guerra de Corea de 1950-1953. Según personas que saben, un almuerzo informal entre ella y la delegación de Corea del Sur podría abrir nuevos canales de comunicación. Es un andar por la cuerda floja y ambos lados están involucrados en un acto de equilibrio muy delicado.

Estados Unidos no está contento

Estados Unidos ha expresado su descontento por la forma en que Corea del Sur parece estar jugando en las manos de Corea del Norte. El vicepresidente Mike Pence encabeza la delegación de EE. UU. En los Juegos Olímpicos de Invierno de 2018, y tendrá que asegurarse de que Kim Jong-un [VIDEO] no tenga éxito en sus diseños.

Pence le ha dejado claro a Moon Jae-in que la desnuclearización debe ser el punto de partida de cualquier cambio.

En vísperas de los Juegos, hubo un desfile de soldados de Kim en Corea del Norte, donde la fuerza de su ejército estaba en pantalla junto con Hwasong-15 misiles. Kim Jong-un presenció el espectáculo y pronunció un discurso, pero no pronunció la palabra "nuclear". Obviamente, él tiene alguna estrategia en mente.

Moon Jae-in, el presidente de Corea del Sur, quiere mejorar las relaciones con su vecino, y Estados Unidos quiere que mantenga una distancia. Es evidente que hay un conflicto de intereses. En opinión de los observadores, Pyongyang está tratando de abrir una brecha entre Seúl y Washington, y Moon Jae-in tendrá que jugar sus cartas cerca del cofre.